Otra vez equipo, otra vez España

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Me alegro de la derrota de España frente a Croacia en Sevilla. Lo digo hoy, tras vencer a Grecia y de la forma en la que se hizo. Y me alegro, porque la Selección había caído en la monotonía, aunque fuera a base de ganar por 20 puntos un partido sí y otro también. Todo era maravilloso, parabienes por aquí y por allá, y el entretenimiento número uno era contar cómo aumentaba la racha de victorias. El miércoles se quedó en 28 para siempre, dejamos un récord, pero recuperamos la mentalidad.
El triple de Marko Tomas hirió el orgullo del equipo y ha servido para espolear el espíritu ganador de todo el grupo. Ante Grecia vimos a una España intensísima en defensa, con una zona que bloqueó a un rival incapaz de anotar un triple, como en el Mundial de Japón hace un año. Con frescura, velocidad y contraataque. La Selección a la carrera, concentrada atrás, es imparable. No dependimos de Pau Gasol, pese a su gran partido. Hubo movilidad ofensiva, amenaza permanente de cada jugador. Peligro constante, en suma. La aportación de Rudy Fernández, unida a la reaparición de Navarro, dinamitó a los griegos, que carecieron de respuestas para tapar tantos agujeros. Los que abrían a su vez Jiménez y Mumbrú. Otra vez equipo, otra vez España. Croacia nos golpe no nos dejó K.O. ¡Y qué mejor manera de levantarse que ante el campeón de Europa 48 horas después! Las dudas, para los que las tuvieran. ¡Campeones, campeones!, gritó el Madrid Arena.



