No conviene abusar de Pau Gasol

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Concluía hace dos semanas Alfonso Reyes, antes del partido anual de la ABP, que "donde la Selección realmente marca las diferencias es en el juego interior". Alfonso no es un cualquiera: logró tres medallas europeas valiosísimas para el baloncesto español (dos platas, 2003 y 1999, y un bronce, 2001). El internacional dijo lo que dijo en un momento en el que Navarro andaba fino, y no lesionado como ahora, y Trías ocupaba el puesto de Garbajosa. Habló pensando en Felipe Reyes y en Pau Gasol. Para Alfonso, su hermano pequeño es el mejor pívot de la ACB y parte del extranjero, lo cree con fervor más allá de lazos familiares. Tiene su garra y su calidad competitiva. Y Pau creció junto a él en el cinco titular de España, en aquel torneo de Turquía. Alfonso medía dos metros justitos y sabe lo que se sufre ante un 2,15 con el talento ofensivo de Gasol. Es el center más dominante en la zona rival -que no en la suya- de todo el baloncesto FIBA.
Recordé aquellas palabras durante el primer cuarto de ayer, en plena exhibición de Gasol (11 puntos en 7 minutos) y de su hermano (6 tantos y 6 rebotes), sobresaliente siempre en labores de intendencia. Veía a Kasun, a Markota y comprendí la impotencia que sintió Alfonso en su época ante las torres yugoslavas. El baloncesto ha cambiado y España dicta ahora sentencia, pero como en todo, no conviene abusar. Al contrario que en la preparación, volvimos a mostrarnos dependientes de Gasol, y eso no es bueno, limita al equipo.



