Israel tuvo contra las cuerdas al campeón
Grecia no encauzó el choque hasta el último cuarto

Era difícil reconocer ayer a Grecia. Sin la tensión de las grandes citas, con parsimonia e incluso desgana, los helenos se dejaron acorralar por un Israel del que tampoco se esperaba tanta guerra. Los de Sherf tuvieron contra las cuerdas al campeón durante buena parte del partido y no lo encauzaron hasta el último cuarto, con sendos triples de Papalukas (desaparecido hasta entonces) y con Dikudis, Spanulis y Tsartsaris.
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Los de Giannakis salieron con un pie olvidado en el embrague y la última selección invitada a la fiesta europea empezó a creer en el milagro. Halperin y Roberts, con la estrella de David como arma arrojadiza, se lanzaron a la caza de la fiera más temible del grupo. Grecia resistía las embestidas casi sin querer, gracias a un potencial baloncestístico que desborda a sus jugadores por muy poco que pongan de su parte y el resto es historia. La misma de siempre, esa que dicta que el pez grande se come al pez chico por mucho que éste le cosquillee los costados.
El resultado final (66-76) menosprecia la fe de los israelitas pero les da derecho a soñar. Después del espectacular despliegue físico de ayer, queda en un rincón el vestido de cenicienta con el que llegaron ayer.



