Grecia comienza su carrera hacia la revancha en Granada
Serbia y Rusia se estrenan con un clásico muy venido a menos

La última en llegar a Granada ha sido Israel, triunfadora en la repesca de Menorca. Pero muy posiblemente la última en irse de España será Grecia, la subcampeona del mundo que lleva un año masticando el palizón que España le dio en la final y sueña con un cruce en Madrid que permita su venganza. Quién sabe, por supuesto, si en la final. La nómina de los griegos resulta espectacular. Papalukas, Diamantidis, Spanulis, Papadopulos. Y muchos más.
Noticias relacionadas
Grecia, que debuta ante Israel, parece varios cuerpos por delante de Serbia y Rusia, que viven años de continua reconstrucción. Viene Kirilenko después de un año en regresión en Utah. Y con Serbia llega Milicic, futuro compañero de Gasol y Navarro en Memphis. En otros tiempos, hablaríamos de un partido de gigantes, de las selecciones más poderosas del continente. Ahora son aspirantes más por historia que por merecimientos. Resulta demoledor comprobar cómo Rusia, que pareció siempre una factoría inagotable de buenos jugadores, ha tenido que recurrir a nacionalizaciones como la de Holden para encontrar un digno director de juego.
Pero así están las cosas. En Serbia el tema está todavía peor porque desde el Europeo de Belgrado, que desveló mil batallas internas y acabó con la paciencia de Obradovic, se suceden las renuncias. Los serbios no tienen claro que jugar con su selección sea un buen asunto ahora y hasta nacionalistas convencidos, como Milan Gurovic, han coqueteado con la renuncia hasta el final.



