Macvan fue un gigante y España sufrió su ira
La Sub-18 no pudo con Serbia y mañana inicia la liguilla de cuartos


Se estrelló España contra un gigante llamado Milan Macvan, tan gigante que incluso fue MVP del Mundial Sub-19 -una categoría mayor a la que le corresponde por edad- disputado hace apenas dos semanas. La estadística muestra a las claras su enorme talento: 19 puntos y 18 rebotes. Demasiado para esta Selección española que cautiva, demasiado incluso para un extraterrestre llamado Ricky Rubio, que ayer terminó exhausto.
Serbia confirmó que es el ogro del campeonato, como bien nos contaba Luis Guil en vísperas del torneo. No sólo Macvan huele a gran jugador, también Katnic o Stojacic, compañeros de viaje del propio Macvan en el citado oro de Novi Sad. Los aficionados que acudieron al Telefónica Arena asistieron quizá a un adelanto de lo que podemos vivir el próximo fin de semana, cuando llegue la lucha por las medallas. Esperemos que sea así, aunque el tropiezo de ayer obliga a no cometer más deslices en la liguilla de cuartos que arranca mañana. Desde el salto inicial se vio claro que Dejan Mijatovic, seleccionador serbio, sabía cómo cortar el aire a nuestra Selección. Atando en corto a Ricky Rubio. Lo intentó hasta con cinco jugadores: Zivanovic, Lazic, Covic, Smiljanic y Katnic. Cinco contra uno, cinco extintores para apagar la llama. Lo consiguieron, aunque Serbia ganó el partido no sólo desde la defensa. Tres triples en tres ataques consecutivos (Katnic, Lazic y Stojacic) dejaban claro que el perímetro nos pasaría factura (12-16).
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Guil recurrió a De la Fuente para complicar la vida a Macvan, que al descanso ya firmaba dobles figuras (10 puntos y 10 rebotes). Una técnica al seleccionador serbio permitió a España ponerse arriba mediado el segundo cuarto. Fueron los mejores momentos, con un parcial de 11-0 cuyo colofón fue un contraataque a lo Magic de Rubio con asistencia a Santana y canasta a aro pasado del canario.
Volaba España, pero Serbia reaccionó y se fue al descanso dos arriba (39-41). De nuevo los triples nos hacían daño. Dos consecutivos a tabla (Katnic y Covic) lanzaban a Serbia, pero el parcial de 8-0 guiaba a España a un nuevo empate (52-52). Stojacic se mostraba intratable y Tomás tomaba el relevo anotador hispano. El comodín en la mano era la zona y Rubio, con canasta y adicional, situó a España a dos puntos (75-77) tras llegar a perder por nueve (68-77). Pero ahí llegó el canastón de Covic. Y la sangre fría serbia. Y la sombra alargada, alargadísima, de Macvan, que nos dejó sin luz. Habrá que buscarla de nuevo.



