Serbia arrebata el oro a España en la final
Partidazo de Sergi Llull ante un rival de gran talento

La generación del 87 serbia se exhibió en el Europeo cadete celebrado en Rivas-Vaciamadrid en 2003. Ahora, cuatro años después, esta misma generación de gran talento le ha dado a Serbia la medalla de oro en el Europeo Sub-20 que acabó ayer en Gorizia (Italia). Esta vez enfrente tuvo a una España muy mejorada respecto a campeonatos anteriores, un equipo en el que han brillado varios jugadores, pero que ante todo ha sido un bloque con Orenga en el banquillo.
Serbia dominó la final, aunque la buena defensa española controló el ataque rival de salida: 0-6. Al inicio del segundo cuarto, de la mano de un inspirado Sergi Llull, España logró una máxima ventaja de seis puntos. A partir de ahí llegó la reacción serbia liderada por la calidad de dos de sus jugadores de perímetro: Tepic y Teodosic. Entre ambos firmaron 44 puntos y propiciaron la remontada. Al descanso, 39-33.
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Los de Orenga recortaron a dos tantos (41-39); sin embargo, Serbia se movió en rentas próximas a los diez puntos. España pagaba su desacierto ofensivo, sus pobres porcentajes en los lanzamientos. Sólo Llull, que firmó un partidazo con 24 puntos (2/2 de dos, 4/9 de tres y 8/8 en tiros libres), se mantenía a la altura de los tiradores serbios, que firmaron 11/25 en triples y un 57% en lanzamientos de dos. Llull resumió así la final: "Los serbios aprovecharon su experiencia y estuvieron muy acertados".
La plata de ayer supone la tercera medalla de una selección Sub-20 en la historia del baloncesto español, tras el bronce del Europeo 2000 (con Gasol, Reyes, Calderón...) y la plata de 2002 (Fran Vázquez, Miso...). Además, este metal es el 30º desde que José Luis Sáez, actual presidente, llegara a la Federación Española.



