Final ACB | Joan Plaza

El escritor que no olvidará Irlanda

Llegó al Real Madrid como un desconocido y ya tiene dos títulos en el bolsillo: ACB y ULEB. Ha publicado en catalán y fotografió el suelo que pisaba (estaba de vacaciones en Irlanda) cuando le comunicaron su fichaje.

Joan Plaza
Héctor Martínez
Subdirector de AS
Nació en Madrid en 1969. Licenciado en Ciencias de la Información (Periodismo) por la Universidad San Pablo CEU. Entró en el Diario AS en 1991. Hasta 2017 ejerció como redactor en las secciones de Baloncesto, Cierre, Más Deporte, Fútbol y Motor. En 2016 es nombrado redactor jefe de la sección de Motor. Desde 2017 es subdirector del diario.
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Desde cadetes sé lo que es sufrir a Navarro". La frase es de Joan Plaza (Barcelona, 26-12-1963), quien puede respirar tranquilo. Ya tiene la Liga ACB, el tren que han perseguido sus chavales desde que la temporada echó a andar. Por eso era de esperar que el primer elogio que saliera de su boca fuera para ellos: "Se lo han ganado a pulso, se lo merecen todo", comentaba sobre el parquet del Palau. Tras el segundo partido, que dibujaba el 2-0 en la final, Plaza fue aún más lejos. "Se lo han trabajado como c....", sentenció. Trató de medir sus palabras, pero al final la euforia le pudo, la adrenalina, y soltó el taco, que en su boca no pareció tal. Él sabe mejor que nadie lo que ha trabajado el equipo, que ha conquistado la ACB no sin sobresaltos. Ahí están las lesiones de Varda -que en enero decía adiós a la temporada-, Milic, Mumbrú, Hamilton... Pero ahí están también los frutos, como esta Liga o la Copa ULEB de la dulce noche de Charleroi.

Cuando el 1 de agosto se anunció el nombre del nuevo entrenador del Real Madrid, muchos se preguntaron: ¿quién? Plaza es el primero que es consciente de que su fichaje era una apuesta arriesgada. Doble o nada. Triple o nada. Ahora se demuestra el enorme acierto. Dejó Barcelona para saltar a un grande, para ser titular del banquillo (tras haber sido segundo de popes como Comas, García Reneses o Maljkovic), y ahora celebra su primera liga precisamente en la Ciudad Condal, donde su familia saca pecho. Debe hacerlo.

Su excelente trabajo le valió la renovación por un año más. Era el premio para un técnico que empezó a soñar con esto, los grandes títulos, cuando dirigía al Betsaida, un colegio de Sant Adrià de Besòs. Un entrenador que creció en el Joventut y que no oculta su sangre verdinegra. De allí salieron también Raúl López y Álex Mumbrú, con los que ayer se abrazaba en el Palau. "Éste es el mejor regalo de mi vida", reconocía tras ser manteado por sus jugadores, por Zan Tabak y Jenaro Díaz, sus ayudantes.

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Funcionario.

Llegó a Madrid como un desconocido y ya tiene dos títulos en el bolsillo. Quiere publicar en castellano alguna de sus novelas en catalán. No sé si tendrá tiempo libre. Sabía lo que suponía llegar al Madrid, así que hizo que su mujer fotografiara el suelo que pisaba -estaba de vacaciones en Irlanda- cuando Antonio Martín le confirmó su fichaje. Hizo bien al aparcar su condición de funcionario de prisiones para dedicarse en cuerpo y alma al baloncesto. Ese deporte en el que en más de una ocasión había sufrido a Navarro. Ayer no. Ayer le tocaba sonreír y agarrar la Copa con la misma firmeza con la que da la mano. Enhorabuena.

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