Reyes hace de Fernando Martín y lanza al Madrid
Memorable partido del pívot que sitúa al Real a un paso del título


Si el primer partido fue emocionante y espectacular, el segundo se acercó al guión perfecto. Mantuvo la tensión y añadió calidad ofensiva, puro talento. Muchas figuras en Vistalegre, un solo monarca: Felipe Reyes. El jugador con más casta del baloncesto español hizo un alarde, además, de liderazgo y técnica depurada. Su progresión esta temporada ha sido magnífica y ayer resumió todos sus avances en un partido de genio. Empezó tirando de fuera para atraer a su defensor y acabó abatiendo en la pintura a las torres del Winterthur Barcelona como un martillo pilón. Su último minuto lo quiero en mi salón enmarcado. Resultado: 2-0 para el Madrid y a un triunfo del título, del doblete, de la Liga número 30 del baloncesto, las mismas que lleva el fútbol. Aunque, ahora, ojito la serie viaja al Palau. Un quinto partido no es una quimera.
La final arrancó el domingo al ritmo del Madrid y así continuó ayer en la puesta en escena del segundo capítulo. Era el mismo libro, pese a que los de Ivanovic salieron con una chuleta escrita en la mano: "No permitir rebotes ofensivos". Fue su último recurso para intentar aprobar la lección y, al final, suspendieron. De nada sirvió la apariencia inicial. Los blancos no atraparon el primer rechace bajo el aro azulgrana hasta el minuto 11 (25-23, min. 16). Al descanso, recital en la pintura del Barcelona: 20 a 10, aunque sin excesivo peso en el duelo.
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Repetimos, el ritmo lo marcaba el Madrid, esta vez bastante más fino en ataque. Los de Plaza andaban más precisos, más inteligentes sobre la pista. Con Bullock y Smith sumando para el colectivo, aprovechando la estrecha vigilancia a la que les sometían los culés. Bullock no forzaba tiros, asistía bien. Smith buscaba la circulación por la zona. Raúl dirigía y anotaba, y Reyes sembraba el terror. Con los locales lanzados, (37-26), los azulgrana encontraron espacio para correr por primera vez en la eliminatoria. Parcial de 0-8; encuentro abierto.
Reyes seguía a lo suyo, sacando faltas poco a poco (9 en total) y dejando a los rivales baldados en su derroche por detener lo imparable, la gran avalancha blanca. Quedaba Kakiuzis, jugador difícil de catalogar, pívot por posición, pero que juega abierto, penetra, tira y anota bajo el aro. A punto de llevar al Madrid a la tumba. Encadenó nueve puntos casi seguidos entre el final del tercer cuarto y el inicio del último (63-60). Basile y Lakovic tomaron el relevo. El Barça se adelantaba: 64-65 y 73-75... Esa fue su última ventaja. Dos canastas de Reyes en el último minuto a lo Fernando Martín daban la vuelta a la tortilla: 77-75. Navarro asumía responsabilidad y, por una vez, fallaba. Reyes amarró con dos libres y Bullock apuntilló también desde la personal (10 de 10, colosal). Raúl, Bullock y Reyes, la columna vertebral de un equipo con mayúsculas, de un equipo campeón.



