El Madrid se mantiene en la trinchera

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El sábado, en la previa, a Joan Plaza le bombardearon con preguntas sobre lo bien que llegaba el Winterthur Barcelona, sobre su condición de favorito. El técnico madridista se limitó a negar, sin torcer el gesto: "No veo al Barça más fuerte, como tampoco le vi muerto al principio de temporada". Y no es que los pronosticadores se hayan columpiado, porque sus opciones de dar en la diana son aún grandes, pero han equivocado su análisis inicial. La apuesta por el equipo de Ivanovic viene condicionada por una cuestión de nombre. Me explico: superar al Akasvayu y al Tau viste más que batir al Pamesa y al DKV Joventut. Y llevan parte de razón, porque los rivales azulgrana han sido mejores durante la fase regular; no tanto en estos playoff. Ahí está la clave.
El Barça ha podido lucirse, exhibirse incluso, como en el quinto partido en Vitoria, aunque topó con un Tau de bajón, "con menos ambición" -en boca de Plaza- que la acostumbraba. El Real Madrid, en cambio, lleva en la trinchera desde el partido inaugural de las eliminatorias. Pintura de camuflaje y cuchillo entre los dientes. Contra la Penya la batalla vivió instantes épicos. Esa presión asfixiante verdinegra ha desaparecido con el Winterthur de adversario. El Madrid sufrió ayer, claro, repitió atasco en ataque, sin embargo no pasó las de Caín, como ante el DKV, ni perdiendo hubiera repetido aquella sensación de agobio. Un respiro que le sirvió para dar otra vuelta de tuerca en defensa, para ahogar a los culés. La final ha arrancado al ritmo del Real.



