Navarro amenaza al Madrid en Vistalegre
Cincuenta años después del inicio de los enfrentamientos ligueros, Real Madrid y Winterthur Barcelona se miden hoy en su duelo número 150. Vuelve el clásico a una final ACB seis años después de la última. En las ocho anteriores, el balance es de 4-4.


En abril el clásico por excelencia del baloncesto español cumplió 50 años de historia en la Liga. Hoy, en su duelo 150, Real Madrid y Winterthur Barcelona vuelven a enfrentarse en una final. Será la novena (empate a 4) bajo el formato de los playoff, aunque hacía ya seis temporadas que no coincidían en el último escalón. Por entonces Pau Gasol aún vestía de azulgrana.
De aquella batalla en 2001 sobreviven Raúl López, en el bando madridista, y De la Fuente y Navarro, en el culé. La Bomba es ahora la gran amenaza para el fortín blanco de Vistalegre (sólo dos derrotas en nueve meses). Quizá sea su despedida previa al desembarco en la NBA, aunque el Barça se empeña en cortarle las alas. Con razón. Sus 17,1 puntos de media en estos playoff y sus 3,6 asistencias le dan vida al equipo de Ivanovic. Es el hombre de la final. Los técnicos del Madrid saben que es "indefendible". "La mejor manera de hacerle daño es atacarle, que sufra en defensa". Ahí Bullock, Smith o Mumbrú pueden socavar su resistencia, sacarle del partido con faltas como le pasó en el quinto ante el Tau: eliminado en el minuto 26. Sin obsesiones. Joan Plaza ve la final como una guerra total, una batalla de equipos en la que decidirán los pequeños detalles.
El Winterthur es el único rival que supera en los enfrentamientos directos al Real Madrid. Tres partidos, dos victorias: final de la Copa y duelo liguero en el Palau. A cambio, el Madrid sólo un triunfo, aunque el más contundente (90-73).
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Los de Ivanovic han padecido durante la temporada, pero se transformaron en la Copa y lo han vuelto a hacer en los playoff. Las apuestas les dan como favoritos (60 a 40%). Ahora anotan 2,6 puntos más que en la fase regular. El Madrid, en cambio, tras su derroche defensivo frente al Joventut, ha bajado el pistón: de 83,4 tantos a 75,9 y de 14,8 asistencias a 10,7. En rebote, eso sí, sigue pletórico.
"Habrá quinto partido", vaticinan por ahí. La clave, sin embargo, no va más allá de hoy. Quien da primero levanta el título en un 91% de las finales. No pasa lo contrario desde 1995 y entonces porque Ansley (Unicaja) falló un triple que ya es historia.



