Los Spurs arrasan y ya son un equipo de leyenda
Ganaron en la final a Cleveland por 4-0 y suman cuatro títulos


Mil doscientas millas. Ésa es la distancia que separa la alegría de la tristeza en la NBA. San Antonio brilla, lo hace con el cuarto título de campeones, mientras que Cleveland no sabe cómo quitarse de encima el sambenito de ciudad perdedora (los Browns de la NFL son el último equipo que ha ganado un título nacional). Y en medio de todo eso, Tony Parker, un base francés que dejó Europa sin que nadie se diera cuenta, era elegido MVP de la final y hacía historia. Nunca antes un jugador europeo había llegado tan alto.
San Antonio barrió a Cleveland tal y como apuntaban la mayoría de analistas antes de que la final echara a andar. El resultado de ayer (82-83) cerró el 4-0, un resultado que no admite ningún pero. El empuje de LeBron James no ha sido suficiente para plantar cara a los de Popovich y la serie ha aireado sus vergüenzas, sus carencias, su inmadurez en definitiva para ser el rey de la Liga. Sí lo es Tim Duncan, excelentemente arropado por Parker, Ginóbili, Finley, Oberto...
Reacción.
Y todos ellos tutelados por ese Gregg Popovich que hace apenas unos meses, cuando llevaban un balance de 33 victorias y 18 derrotas en la fase regular, les tiraba de las orejas al afirmar que hacían "la peor defensa" que él había dirigido en toda su vida. Mano de santo. El equipo reaccionó y su sombra se fue haciendo cada vez más grande hasta llegar a estos playoffs en los que han dejado en el camino a Nuggets, Suns, Jazz y Cavaliers antes de levantar el trofeo de campeones.
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Pero este Larry O'Brien trophy, el de 2007, tiene un sabor especial, porque convierte a los Spurs en eso que tanto gusta en el deporte estadounidense: una DINASTÍA. Esa palabra lucía en una de las pancartas que ayer se vieron en el Quicken Loans Arena de Cleveland. Los Spurs suman cuatro títulos de campeones de la NBA: los cuatro en los últimos nueve años, tres de ellos en los últimos cinco.
Es decir, son el mejor equipo del siglo, el relevo de otras franquicias míticas como Lakers, Celtics y Bulls. "No me preocupa dónde vamos a estar en la historia. Simplemente, me siento bendecido, honrado y soy un privilegiado al poder jugar en uno equipo como los Spurs", declaró Parker bañado en champán, con el confeti cayendo sobre su cabeza y el comisionado, David Stern, a su vera. Francia está de enhorabuena. También Argentina, con dos jugadores en el equipo campeón: Ginóbili y Oberto. Fue su dulce venganza por el bronce que les quitó LeBron en el pasado Mundial. Muy dulce.



