El equipo se reconoce en el espejo

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Después de la derrota del Real Madrid en Valencia, algunos culparon a los árbitros y otros apuntaron a Joan Plaza por castigar con el banquillo a Felipe Reyes tras su técnica. Pero ni lo uno ni lo otro, créanme. El Madrid cayó por la explosión de Claver y el triple ganador de Avdalovic; por eso y por un carrusel de errores en los minutos finales, por atenazarse en ataque, porque varios jugadores no se atrevieron a mirar aro. Llevaba tiempo siendo un equipo diferente del que asombraba a principios de campaña. Ayer, sin embargo, nada de eso se repitió. El Madrid se miró al espejo y se reconoció como colectivo. Plaza sacó de titular a Moiso y a partir de ahí recuperó la fluidez en las rotaciones, con Tomas y Sonseca sumando de nuevo, con un bloque ágil en ataque, con esa chispa de los conjuntos ganadores. Dio igual que Felipe Reyes, concentrado y con la lección aprendida, no anduviera fino de salida. Porque ahí estaba Hervelle para pasar por encima a los pívots del Pamesa.
El capitán blanco tomó más tarde el relevo al pívot belga. El Real Madrid volaba, disfrutaba otra vez sobre la pista. Enfrente, Avdalovic y Oliver no aparecían y la defensa blanca sofocaba cualquier amago de rebelión del emergente Víctor Claver. Y, además, el turco Tunceri había vuelto, atrás quedaba un arranque de playoff muy flojo. Atrás quedaban también las protestas de Antonio Martín desde el palco, de pie y con los brazos levantados, increpando a los árbitros durante la primera parte.



