Unieron a Khruschev con Wilt Chamberlain
En los felices años 20, el empresario Abe Saperstein fundó los Globetrotters, a partir de los Savoy Big Five de Chicago. Saperstein sabía lo que hacía: en 1958 fichó a Chamberlain.


En 1958, Wilt Chamberlain, el único hombre que ha sido capaz de anotar 100 puntos en un partido de la NBA, se despidió de Dick Harp, su entrenador en la Universidad de Kansas. "Me voy por una sola razón: dinero", le soltó Wilt a Harp. Ese dinero ascendía a 65.000 dólares por un contrato garantizado de un año: en ese mismo 1958, el salario medio de un jugador de la NBA no llegaba a 10.000 dólares.
Abe Saperstein, habilísimo judío londinense, llevaba tiempo detrás de Wilt. Saperstein veía un dólar detrás de una pared. En 1927, antes de la Gran Depresión del 29, Abe había transformado los Savoy Big Five, equipo nacido en un night-club de Chicago, en los Harlem Globetrotters: Los Trotamundos de Harlem. El nombre no era casual. Saperstein quería vender ahí toda la atracción mágica de los trucos de prestidigitación que se le suponían a un equipo formado exclusivamente por los mejores malabaristas de esos asombrosos malabaristas de ébano de Rucker Park, Harlem. Entonces se decía All-Negro Team. Un equipo todo de negros...
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Para que el equipo de bruñidos malabaristas y comediantes fuese rentable (se consiguió hacia 1940), Saperstein llegó a hacer de chófer, entrenador... e incluso de primer cambio: y eso cuando ni siquiera medía 1,70. La tradición de empresarios judíos ligados al baloncesto no iba a terminar en Abe: la iba a continuar, por ejemplo, Eddie Gottlieb, Gotty, con los Philadelphia Warriors: también con Chamberlain. Casualidad...
Saperstein había sabido de las proezas de Chamberlain en Kansas a través de los técnicos de atletismo y del discóbolo olímpico Al Oerter, que veía en Wilt (2,16) a un posible excepcional decatleta. Así que en 1958, le fichó. Abe había llevado a los Globetrotters a Berlín, donde jugaron ante Hitler. En 1960, tras su año rookie en la NBA, Wilt, que disfrutaba con las chicas de los extraños países europeos, volvió a los Globetrotters para una última gira. Acabó brindando en el Kremlin con Nikita Khruschev, al eco de Sweet Brown Georgia, la canción del equipo: la obra de Abe Saperstein.



