ACB | Real Madrid 83 - Akasvayu 72

Smith decanta el duelo entre los reyes de Europa

El Real Madrid venció al Akasvayu y se mantiene líder

<b>DE CAMPEÓN A CAMPEÓN. </b>El Real Madrid, que conquistó la Copa ULEB, hizo pasillo al Akasvayu Girona, vencedor de la Copa FIBA.
Héctor Martínez
Subdirector de AS
Nació en Madrid en 1969. Licenciado en Ciencias de la Información (Periodismo) por la Universidad San Pablo CEU. Entró en el Diario AS en 1991. Hasta 2017 ejerció como redactor en las secciones de Baloncesto, Cierre, Más Deporte, Fútbol y Motor. En 2016 es nombrado redactor jefe de la sección de Motor. Desde 2017 es subdirector del diario.
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El pasillo a los campeones. Ésa fue la única concesión hecha por el Real Madrid a su rival de ayer, el Akasvayu Girona, en el duelo entre quienes se repartieron Europa la semana pasada. No hubo más gentilezas por parte blanca, que con un arreón inicial (14-4, min. 5) dejó encarrilado un partido que le permite seguir líder a sólo cuatro jornadas para el final de la fase regular. El veneno de Smith -su apelativo de araña no sólo le viene por sus largas patitas- paralizó al Akasvayu. El americano anotó diez puntos consecutivos, dos de ellos con triples desde la esquina tras asistencias de Raúl López. El Real Madrid volaba aprovechando la claridad del base de Vic. Éste se colaba en la zona y ahí, en medio del túnel, se le encendía la luz para encontrar a un compañero solo-solísimo.

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Golpe de Raúl.

Sólo hubo una forma de pararle: con el manotazo del gigante Bagaric, un crochet en toda regla (se castigó con antideportiva) que envió a Raúl al piso y, segundos después, al banquillo. Revisión a su tabique nasal, que sangraba, y hora para que Bullock hiciera de base, como en aquellos tiempos en que Maljkovic (ahora en el Tau, máximo rival blanco en la ACB) llevaba la manija del equipo. Poco después entraría Tunceri, el relevo natural, y el Madrid seguiría con la renta en torno a los diez puntos (34-24). Sekulic anotaba y reboteaba (seis puntos, seis rebotes al descanso), Hervelle machacaba al contraataque y sólo Gasol y San Emeterio plantaban cara en el bando gerundense. En la reanudación, todo igual, aunque entonces era Reyes quien se hacía grande. McDonald se entonaba, pero Thornton echaba tierra sobre el proyecto de Pesic. Y el partido moría como nació: con un triple de Smith, la araña que volvió de Charleroi con veneno extra para el sprint final de temporada.

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