"Le daré al baloncesto todo lo que me pida"
Calderón ya planea el asalto a la Final Four de 2008 en Madrid


Una representación del Real Madrid, con Ramón Calderón al frente, desembarcaba sobre las tres de la tarde en la redacción de AS. Al presidente le flanqueaban Joan Plaza, Antonio Martín, Alberto Herreros, Melchor Miralles y Felipe Reyes, con la pesada Copa ULEB bajo el brazo. Como quien dice acababan de aterrizar en Madrid tras la toma de Charleroi. Cansancio acumulado; felicidad ante todo.
El Madrid triunfa otra vez en Europa. Han pasado diez años, pero por fin vuelve a abrir la puerta de la vitrina a un torneo continental. Una década de travesía dura, difícil de soportar. En el club blanco, sin embargo, prefieren no mirar hacia atrás, el título es el arranque de un proyecto ambicioso, no la línea de una meta imaginaria. "Ahora le daré al baloncesto lo que me pida", promete eufórico Ramón Calderón. "El objetivo para el próximo año es alcanzar la Final Four de Madrid. Lo tenemos clarísimo y se apoyará al equipo en lo que sea necesario". El presidente habla, claro, de respaldo económico, no sólo de palmaditas en la espalda: "Incluso yo les animo a que me pidan más de lo que lo han hecho hasta ahora".
La base para futuros retos será la plantilla actual, pero los responsables de la sección sacarán los codos para lograr alguna incorporación sonada. "Intentaremos reforzar al equipo. Nos gustaría fichar a algún buen jugador español, pero está muy difícil", asegura Herreros, jefe del departamento técnico. "Sí -comparte Reyes-, los jugadores nacionales creamos un gran ambiente en el vestuario". Y Calderón lo deja en manos de Martín y Herreros, apela a su coherencia, como en el pasado verano. "Lo más raro que trajimos fue el entrenador", bromea Antonio. "Siempre he tenido mucha suerte -continúa el presidente-, tanta que me asusta a veces, aunque en lo que creo es en el trabajo. Martín y Herreros han puesto el sentido común y en muy poco tiempo ha dado frutos. Este equipo me rejuvenece, su actitud en el vestuario, en la pista, siempre unido. El baloncesto es deporte en estado puro".
El apoyo de Calderón parece incondicional. "Algunos dijeron que es una fiesta muy cara que pagan 80.000 aficionados a otros 8.000, pero esa idea hay que desterrarla", explica antes de confesar: "Sufro más que en el fútbol, donde todo sucede a una velocidad más lenta".
"Con un título ni se empieza ni se acaba el mundo, lo importante es el agradecimiento de la hinchada". Y Pedro Ferrándiz suelta una perlita de las suyas: "Sin olvidar un componente fundamental de los títulos: a la gente que fastidias de paso".
Antonio Martín completa a su presidente: "La plantilla se ha merecido esta Copa ULEB no por ganar la final y sí porque ha vuelto a ilusionar a la afición. Nunca antes hubo tanta gente animando al Madrid en Europa". Melchor Miralles, miembro de la junta directiva, dijo haber disfrutado de una experiencia inolvidable: "En estas 48 horas que he pasado con todo el grupo he vivido una experiencia humana y profesional increíble. Hacía mucho tiempo que no aprendía tanto en tan poco tiempo".
En el toma y daca de la felicidad, en el reparto de alabanzas, Joan Plaza acabó triunfador. Nadie resistió la comparación. "Plaza es un galáctico de verdad, porque da la sensación de estar en otro mundo -asegura Calderón-. Es como un místico. '¿Pero tú te pones nervioso?', le pregunto. 'Muchísimo presidente', me dice. Me dio un abrazo después del partido y apretaba fuerte su cabeza contra la mía, quizá para transmitirme todo lo que sentía. Le renovamos hace tres meses para que supiera que le valorábamos. Me parecía que estaba mal pagado y había que compensarle, que se diera cuenta de que estábamos agradecidos. Ahora se siente respaldado y ha sido importante para su estabilidad y para que comenzara a planificar el futuro".
"Felipe Reyes debe agradecerle mucho a Plaza, por el trabajo que ha hecho con él", apunta Martín. Precisamente a Felipe le recordamos que acabó con un punto de valoración más que Charles Smith, el héroe de la noche, el MVP: "Eso es anecdótico. Charles hizo un gran partido y se mereció el premio". Y explicó el secreto de los largos brazos de su compañero: "Yo que mido 2,04 tengo una envergadura de 2,06; pero la suya es de 2,12 o 2,13 para sólo 1,93". El capitán también recordó sus tiempos en el Estudiantes: "Tenía la sensación de que al Madrid se le trataba mejor que al resto". Ahora, no: "Una vez en este club te dices, pero, ¡hombre!, si las cosas no son así. No sólo no contamos con el respaldo arbitral, sino que, a veces, es al contrario".
Calderón recordó al pívot que le había dicho que debía lanzar 1.500 tiros libres a diario. "En esa semana, cada vez que iba a tirar me acordaba del presidente y me ponía más nervioso", bromea Reyes.
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Durante la comida también se habló de la reciente asamblea de la ACB y de la decisión de mantener los playoffs. "Creo que es un gran error", afirmó sin titubear Calderón. "El baloncesto gusta mucho", asegura Relaño. "Ganamos el Mundial de balonmano y no fue más allá, pero con el de baloncesto hubo una gran convulsión. Creo que el playoff no le saca partido a todo eso". Martín aclara: "La situación económica de los clubes no es boyante y si a las televisiones interesadas en la ACB les hablas de quitar el playoff, ni te miran".
La anécdota del encuentro, cómo no, la aportó Ferrándiz. Cuando Plaza explicaba que no le gusta innovar tácticamente para un único partido, soltó: "Yo una vez innové marcando una jugada con el gesto del puño y casi me lo como (por la simbología política). Me sugirieron que lo cambiara".



