Baloncesto | Final Copa ULEB

Plaza arengó al equipo con canciones dedicadas

La motivación preocupaba mucho al entrenador

<b>EUFORIA. </b>Las &#39;brujerías&#39; de Joan Plaza y Jenaro Díaz dieron el resultado deseado: la victoria.
Ricardo González
Diario AS
Licenciado en Periodismo en 1997 y desde ese año redactor de Diario AS. Se apasionó del baloncesto europeo mucho antes, cuando era un niño en los 80, y en la actualidad es cronista del Real Madrid, del que ha cubierto más de mil partidos entre la ACB y la Euroliga. Estuvo en Japón 2006, en el primer Mundial que ganó España.
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Joan Plaza y sus ayudantes, Jenaro Díaz y Zan Tabak, tenían grabado a fuego la final de la última Copa del Rey perdida ante el Winterthur Barcelona, aquellos diez minutos fatídicos en los que tiraron por la borda el torneo, todo el trabajo anterior. Un parcial en el inicio de 5-21 les mandó a casa deprimidos, heridos de muerte. De las derrotas se aprende, y en Charleroi el reto de Plaza era la motivación. Que sus jugadores salieran como leones hambrientos, que marcaran territorio de salida.

Y a Joan Plaza se le ocurrió como solución editar un vídeo con muchas imágenes, con algunos de los mejores momentos de la temporada. Un vídeo que enardeciera a sus legionarios, que individualizó, además, con una canción especial para cada jugador. La que él creía que encajaba mejor con el juego de cada uno, todas de la década de los setenta y los ochenta.

El técnico madridista inoculó a los suyos un poco de ardor guerrero para preparar la batalla contra los lituanos del Lietuvos Rytas, como hacía nuestra Selección en el Mundial de Japón. Que le pregunten a Álex Mumbrú.

"Nunca sabes si estas cosas funcionan, sin son suficientes para cambiar algo antes de un partido tan trascendente como éste, pero cualquier motivación siempre es buena", nos aseguraba Plaza con el título europeo bajo el brazo.

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También le funcionó ayer a Jenaro Díaz su ritual antes de un gran encuentro. El ayudante de Pepu Hernández en el pasado Mundial duerme poco, pero ayer sólo lo hizo durante tres horas; no desayunó y no comió. En ayunas se plantó en la final y la devoró.

"Así estoy superactivo durante el partido, no se me escapa una sola jugada Luego, claro, me pongo hasta arriba en la cena. Ésas son costumbres que tiene uno", explica Jenaro. Leyendo esto seguramente habrá algún nutricionista escandalizado, pero si al ayudante Díaz le va bien, al Real Madrid, también. Otra vez campeón en Europa.

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