Yo digo | Ricardo González

Mumbrú prendió la traca blanca

Ricardo González
Diario AS
Licenciado en Periodismo en 1997 y desde ese año redactor de Diario AS. Se apasionó del baloncesto europeo mucho antes, cuando era un niño en los 80, y en la actualidad es cronista del Real Madrid, del que ha cubierto más de mil partidos entre la ACB y la Euroliga. Estuvo en Japón 2006, en el primer Mundial que ganó España.
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Algunos no entendieron el fichaje de Álex Mumbrú el verano pasado; pensaron, quizá, que al Madrid no le quedaba otra opción para cumplir con el cupo nacional. Que como Carlos Jiménez ya no estaba en el mercado y sí en el Unicaja, era la única posibilidad. Joan Plaza, sin embargo, sí creía en él, le había dirigido en las categorías inferiores del Joventut. Le conocía. Profesaba fe, la misma que le tuvo Pepu en el Mundial. No falló en Japón. Ni le falló ayer a Plaza, que le puso de titular. Alex no se arrugó: sacó pecho de salida para intimidar a Jomantas, promesa lituana lejos aún de la experiencia del catalán. Y buscó la ventaja sobre su par cerca del aro, moviéndose al poste, reboteando como un coloso. Ahí se empezó a ganar. Y se siguió con un gran espíritu de equipo y con los pívots de Europa con más garra: Reyes y Hervelle. Faltaban aún las apariciones estelares de Smith y Bullock, del que se dice que se arrugaba en las finales. Nunca lo entendí: hilvanó tres canastas, siete puntos, y mandó a la lona al Lietuvos que en la cuenta de protección intentó levantarse, pero se desplomó cosido a balazos: los triples de Smith. Un MVP con todo un equipo detrás de él.

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