Baloncesto | NCAA

Ewing y Thompson, un 'flash-back' que ilumina Georgetown

Sus hijos entran en la Final Four

<b>ORGULLOSO. </b>Patrick Ewing felicita a su hijo tras la victoria.
Héctor Martínez
Subdirector de AS
Nació en Madrid en 1969. Licenciado en Ciencias de la Información (Periodismo) por la Universidad San Pablo CEU. Entró en el Diario AS en 1991. Hasta 2017 ejerció como redactor en las secciones de Baloncesto, Cierre, Más Deporte, Fútbol y Motor. En 2016 es nombrado redactor jefe de la sección de Motor. Desde 2017 es subdirector del diario.
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La historia nos hace estos guiños. Curiosidades, flash-backs, malabarismos como el protagonizado la pasada madrugada por Georgetown. Su universidad se clasificó para la Final Four de la NCAA tras batir en la final regional del Este a North Carolina (96-84, prórroga incluida). Era la noticia pura y dura, pero había más. El pase de los Hoyas escondía una perla con nombres y apellidos: dos johnes y dos patricks, triunfo a pares. Georgetown no se metía en la Final Four desde 1985. Por aquel entonces, en los días de las primeras air jordans en las tiendas, el equipo estaba entrenado por John Thompson Jr. y comandado por Patrick Ewing. Veintidós años después, en el campus junto al río Potomac vuelve a sonar la fanfarria mientras dos rejuvenecidos Thompson y Ewing ponen cara a la portada del Winston-Salem Journal. Pero aquí no hay lifting ni rejuvenecimiento con patrocinio TV que valga. No. Quienes celebran el triunfo sobre el parquet del East Rutherford de New Jersey son John Thompson III y Patrick Ewing Jr., es decir, los hijos de quienes en 1985 defendían el orgullo hoya.

"Juega con confianza. Rebotea. Cree", era el escueto mensaje de texto que Patrick padre, el imponente pívot de los Knicks, envió a su hijo la noche previa al duelo con North Carolina. El pequeño Pat ayudó a la victoria de Georgetown, que en semifinales se medirá a Ohio State. La otra enfrenta a UCLA y Florida, que ganó a Oregón (85-77) liderada por Joakim Noah. Otro hijo con apellido de peso. Como Ewing o Thompson que, además de ganar por ellos, cierran las heridas que en su día escocieron a sus padres. Como la de 1982, cuando Jordan les ganó el título con North Carolina. Ahora es a Georgetown a quien toca reír.

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