Felipe Reyes

"En la final de la ULEB no se repetirá lo de la Copa"

Tras proclamarse campeón del mundo, Felipe Reyes ha alcanzado la madurez como jugador. Su lucha, su carácter y su talento en la zona le han convertido en uno de los grandes pívots europeos. El martes fue clave en la clasificación del Madrid para la final de la ULEB. Él ya piensa en el título.

Felipe Reyes
Ricardo González
Diario AS
Licenciado en Periodismo en 1997 y desde ese año redactor de Diario AS. Se apasionó del baloncesto europeo mucho antes, cuando era un niño en los 80, y en la actualidad es cronista del Real Madrid, del que ha cubierto más de mil partidos entre la ACB y la Euroliga. Estuvo en Japón 2006, en el primer Mundial que ganó España.
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El Real Madrid disputará su segunda final de la temporada en parte gracias a usted, por sus 45 puntos y 24 rebotes en dos partidos ante el Unics Kazan.

Me salieron dos buenos encuentros, pero se lo debo a mis compañeros. Estamos todos muy contentos. Desde que fiché por el Madrid no había jugado un partido tan completo como el del martes, con el añadido de que había mucho en juego.

¿Es esta la temporada en la que más ha progresado?

Sí, puede ser. He mejorado mucho con la ayuda de Zan Tabak, que es el que realiza la labor específica con los pívots. También, claro, por la aportación de Joan Plaza y Jenaro Díaz. Hemos trabajo mucho los movimientos en el poste bajo y he aprendido a manejar mejor la mano izquierda. Quiero seguir creciendo como jugador.

¿Cómo vivió el día después a su gran actuación?

Muy tranquilo, con mi familia. Tuvimos el día libre, aunque por la tarde estuve realizando ejercicios para fortalecer la espalda junto a Hervelle. Comentamos otra vez el partido, el ambiente y lo que nos espera en la final. Axel está muy motivado, quiere ganar en su país.

¿Y qué le ha dicho su hermano Alfonso?

¡Que vaya partidazo! Me ha dado la enhorabuena...

Él formó parte del Madrid que perdió la final ante el Hapoel Jerusalén en la Copa ULEB de 2004.

Sí, aunque no me ha pedido que lo vengue por aquella derrota, pero lo intentaré de todas maneras. En esa temporada yo estaba en el Estudiantes, pero por él seguí el encuentro con mucha atención. Lo vi por televisión con mis compañeros de equipo entonces, en un bar al lado de Vistalegre después de un entrenamiento. Yo apoyaba a Alfonso, pero todos querían que perdiera el Madrid. Estábamos bastante fastidiados porque precisamente nos habían eliminado en semifinales de aquella Copa ULEB.

Su hermano se quedó sin título entonces y usted nunca ha ganado una competición europea

Sí, por eso tengo muchas ganas de ganar la Copa ULEB. Nunca olvidaré la Korac que perdimos en 1999 ante el Barça. Se me quedó marcada. Luego, como aficionado, recuerdo el día que el Estu se clasificó para la Final Four frente al Maccabi, como saltamos a la cancha. También me viene a la memoria la histórica canasta de Ricky Brown que le dio el título de la Recopa al Madrid y a Sabonis ganando la Euroliga. Ahora queremos ser nosotros los protagonistas.

¿Un campeón del mundo se pone nervioso ante una final?

Sí, porque todas son especiales, da igual lo que hayas ganado antes. Nunca puedes comparar. Ahora estoy motivadísimo ante la posibilidad de ganar este título. Además, a diferencia de la Copa, tendremos tiempo para preparar la final, para pensar en ella. Y eso me gusta. Antes de eliminar al Unics Kazan llevaba ya una semana que no me quitaba el encuentro de la cabeza. Eso me hace afrontar los partidos con más ganas si cabe, con más ambición. También me gusta el ambiente previo, todo lo que se mueve alrededor de las finales. Además, a Charleroi llegaremos descansados (el Madrid intentará adelantar al jueves 5 de abril su encuentro con el Murcia) y seguro que no se repetirá lo que sucedió en la Copa del Rey.

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Ante el Lietuvos son favoritos, ¿les pesará la responsabilidad?

En el Madrid siempre hay presión por lograr títulos y estamos acostumbrados a partir de favoritos. Eso no nos afectará. El Lietuvos Rytas se parece en algo al Kazan, con bastantes tiradores, por lo que nos beneficiará un ritmo alto, muy físico. Volveré a medirme a Zukauskas (2,16 m), que con Lituania nos quitó el oro del Eurobasket '03. Además, esperamos contar con el apoyo de la afición madridista que nos ha llevado en volandas hasta la final.

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