El Madrid sigue con vida gracias a Reyes y Smith
El Real Madrid deberá remontar siete puntos el próximo martes en Vistalegre si quiere estar en la final de la Copa ULEB del próximo 10 de abril en Charleroi. Reyes y Smith fueron los mejores en la ida ante el Unics Kazan, mientras que Bullock finalizó el encuentro con -14 de valoración.


A las seis y media de la tarde (hora española), el panorama era negro, negrísimo. El Real Madrid perdía por 20 puntos en Kazan (72-52, cuatro minutos para el final) y lo de Charleroi -allí es donde debe disputarse la final de la Copa ULEB- sonaba a chiste, a quimera si les vale el eufemismo. Y de repente, el cielo se abrió, las canastas llegaron y los blancos dejaron la desventaja en siete puntos (76-69), que en baloncesto se esfuman en lo que uno va a la cocina, abre la nevera y se sirve un refresco. La semifinal queda por tanto abierta, con la vuelta dentro de una semana en Vistalegre. Taquillazo. La heroica tanta veces apelada. Remontada europea, que en la casa blanca suena a música celestial.
El Real Madrid guardó para Kazan su peor partido de la temporada. Todo el tiempo fue a remolque -sólo una vez estuvo arriba, como bien refleja la gráfica que acompaña estas líneas- ante un Unics que dejó claro haberse estudiado al dedillo al rival. McCullough, que aún no estaba en el equipo ruso en el doble duelo ante los blancos de la primera fase, tiró del equipo, con dos triples que neutralizaban el excelente trabajo de Charles Smith en el Real Madrid, autor de 10 puntos en el primer cuarto (23-20). Samoylenko, con pinta de selección, relevó al estadounidense, y los zipi-zape Lavrinovic hacían mucho daño dentro. También hacía pupa el Unics en los dos contra dos, con continuos pases en los que Raúl López se quedaba emparejado con un jugador más alto, ya fuera Stombergas o Darjus Lavrinovic. Smith sumaba 14 de los 26 puntos madridistas cuando el Unics alcanzó la temida barrera de los diez de diferencia (36-26). Al descanso, Bullock sólo llevaba un punto de tiro libre, y Reyes, que se fajaba como en él es copyright, se antojaba insuficiente para controlar a los pívots rusos.
Chikalkin
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En la reanudación surgió Hervelle, que con un triple frenó la escapada rusa (43-34). Fue entonces cuando Plaza optó por situar a sus hombres en zona y alinear juntos dos bases, Raúl y Tunceri. Sin embargo, el requiebro táctico no funcionó y una canasta de Meshcheryakov disparaba todas las alarmas en el cuadro blanco (51-37, a cuatro minutos para el final del tercer cuarto). Por si fuera poco, irrumpió en escena Chikalkin, a quien Homicius, segundo técnico del Unics, nos había bautizado en la previa como kalashnikov automático. Así fue y con dos triples ensombreció un panorama (61-46) que se tornó negro carbón a cuatro minutos del final, con el mencionado 72-52.
Hacía falta un milagro. Se obró gracias a Smith y a Reyes, inconmensurables ayer, y el Real Madrid dejó abierta una semifinal que en su primer asalto desdibujó a Bullock. Sabemos que jugó y que no se quedó en tierra en la interminable escala en Ostrava por su ¡-14! en la valoración final del partido. Hay que romper cuanto antes esa estadística, Louis. El sábado aguarda el Winterthur Barcelona y el martes, de nuevo el Unics Kazan. El Real Madrid le necesita.



