Reyes, Bullock y Smith enfrían el infierno serbio
El Real Madrid se impuso con claridad al Estrella Roja y enfrió el ambiente de la Sala Pionir de Belgrado. Bullock fue el máximo anotador y Reyes acaparó los abucheos de la afición serbia, que no le perdonaba su cabezazo a Antic en Vistalegre. El próximo martes, la vuelta en Madrid.


No hubo jugada en la que Felipe Reyes no se llevara un zarpazo. Ni siquiera en una canasta fácil en la que el rival ya no podía rascar balón, el capitán blanco se libró del recadito serbio. Nadie en Belgrado le perdonaba su cabezazo a Pero Antic en la primera fase. De ahí el sonoro abucheo con el que le recibió la grada cuando entró en cancha para suplir a un acertado -y montenegrino- Sekulic (16-15). Pero Reyes no se inmutó, siguió al pie de la letra lo que Joan Plaza había pedido en la víspera: "Hay que abstraerse de lo que ocurra en la grada". Así se hizo. Y el Real Madrid, serio como un pabloromero, mantuvo el tipo y ganó un partido que le deja con pie y medio en semifinales.
El infierno del Pionir no quemó a nadie. Sólo hubo un momento de duda, de pequeño desconcierto. Fue a falta de tres minutos para el descanso, con 40-35 a favor del Estrella Roja y posesión para los de Dragan Sakota. Ahí, Plaza pidió su primer tiempo muerto -en realidad era el primero de toda la primera parte, jugada a la carrera- y el equipo reaccionó de la mejor manera: firmando un parcial de 0-8 que encarriló el 44-45 con el que se llegó al descanso. De esos 45 puntos, Bullock había aportado 10 y su compatriota Smith, nueve. Fueron lo mejorcito del ataque madridista, aunque a su sombra, quizá porque sus acciones no tienen ese glamour made in USA, creció el gran Reyes. Lo hizo, como ya hemos dicho, en un duelo que no era nada fácil para él, que jugó con el grito en la oreja y el mal yogur de algún que otro hincha serbio. Pero con temple, el cordobés se fajó con Antic, y con Popovic, y con el gigantón Misanovic (2,17), y enfrió con canastas una Sala Pionir que volvía a hablar tras sus dos partidos de Copa ULEB a puerta cerrada.
Gurovic, a menos.
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Poco a poco Raúl se hizo con el mando, frenó a Burks, especialmente peligroso en el sprint final del segundo cuarto, y lo mismo hicieron los aleros con Gurovic, que al descanso sumaba 10 puntos, pero que terminó tan desdibujado como muchos querrían ver sus tatuajes. Dragicevic era el mejor arma de Sakota, pero no bastaba. No, cuando enfrente se turnaban Reyes, Bullock, Sekulic y... Smith, que guardó lo mejor de su repertorio para el tercer cuarto y que, con dos triples, disparó la ventaja madridista por encima de los diez puntos (57-68).
De ahí al final, una cuesta abajo (58-76, máxima renta blanca) con el único sobresalto de la lesión de Milic. El resto fue calma, calma en un infierno en el que nadie perdió ni un minuto más en gritar a Reyes. Sabían que sus insultos, por un oído le entraban y por el otro le salían. Está claro que el capi no entiende el serbio.



