Copa ULEB | Estrella Roja - Real Madrid

"Va a ser una guerra"

Reyes avisa de la hostilidad con la que Belgrado recibirá al Madrid

<b>UNA AFICIÓN CALIENTE. </b>Una hilera de policías vigila a la afición del Estrella Roja en el partido frente al PAOK de Salónica el pasado 5 de diciembre en la Sala Pionir.
Héctor Martínez
Subdirector de AS
Nació en Madrid en 1969. Licenciado en Ciencias de la Información (Periodismo) por la Universidad San Pablo CEU. Entró en el Diario AS en 1991. Hasta 2017 ejerció como redactor en las secciones de Baloncesto, Cierre, Más Deporte, Fútbol y Motor. En 2016 es nombrado redactor jefe de la sección de Motor. Desde 2017 es subdirector del diario.
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En B92, cadena de televisión de Belgrado, sólo una noticia como la absolución de Serbia del genocidio en Srebrenica dejó en segundo plano el Estrella Roja-Real Madrid de la Copa ULEB. Sólo un anuncio de gran calado como ése fue capaz de restar protagonismo a las palabras de Dragan Sakota: "Ha llegado la hora. No tenemos nada que perder". Ése es el lema con el que el equipo de Belgrado afronta la ida de cuartos de final contra el Real Madrid.

De nuevo un partido en la Sala Pionir, de nuevo una cita en rojo para los de Joan Plaza. Tan en rojo que casi quema, como bien refleja Felipe Reyes: "Va a ser una guerra en la que tenemos que darlo todo. Sabemos que va a ser difícil porque es una cancha muy complicada en la que el público es el sexto hombre. Tenemos que ir con cuidado... y a ganar como sea". Así opina el capitán. Así opina en pleno la expedición blanca, que hoy visita Belgrado por segunda vez en la presente temporada.

Allá por noviembre, en partido de la primera fase, naufragaron por 100-81 ante el mejor Milan Gurovic -35 puntos y 42 de valoración aquel día- de la Copa ULEB. De nuevo volverá a ser el ex de Barcelona, Unicaja y Joventut el que lidere el proyecto de Sakota, quien muestra máximo respeto por el enemigo blanco: "El Estrella Roja está en muy buena forma, pero también debemos respetar al Real. La buena forma a veces no es suficiente para salir airosos de compromisos como éste. A veces la fuerza del rival no permite a uno demostrar su máximo nivel".

Sakota tiene aún fresco el repaso que le dieron los madridistas en Vistalegre (84-58). "En nuestro primer encuentro de la temporada sorprendimos al Real Madrid, pero en el segundo ellos persiguieron fanáticamente la revancha y seguro que ahora tampoco van a descuidarse".

Parar a Gurovic.

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Para eso está Joan Plaza, consciente de que éste es el segundo gran reto tras el amargo final de la Copa del Rey. El domingo pidió a sus jugadores que sepan "abstraerse" del ambiente hostil que encontrarán en las gradas. Ayer refrendó su fe ciega en la plantilla: "El equipo llega aquí con ganas de demostrar a todo el mundo que en canchas tan complejas como ésta somos capaces de jugar. Venimos no a por un buen resultado, sino a ganar". Para ello deben sujetar a Gurovic (máximo anotador de la competición con 26,5 puntos de media), eso está claro, pero no sólo a él. Hablamos del tercer equipo más anotador de la competición (84,7 puntos por encuentro por los 81,1 del Real Madrid), con jugadores desequilibrantes como Antic, Radivojevik o Burks.

Primer pulso en la Sala Pionir, 7.000 aficionados dispuestos a romper sus gargantas por animar al Crvena Zvezda. Unics Kazan y Montepaschi Siena, protagonistas del cuarto de final del que saldrá el rival de esta eliminatoria, pueden esperar. La guerra, lo dice Reyes no nosotros, es aquí, en Belgrado. Entre las bengalas rojas de la Pionir.

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