El Madrid avanza a cuartos
El Real Madrid jugará contra el Estrella Roja serbio en los cuartos de final de la Copa ULEB una vez liberado del peso de la decepción sufrida en la Copa del Rey gracias a un sufrido triunfo sobre el Alba Berlín, que perdió la ida de octavos en casa por ocho puntos, pero opuso mucha resistencia ante un equipo renqueante.

El Madrid todavía mostró secuelas de la Copa del Rey. El cansancio de los jugadores blancos resaltó más por el corte físico del Alba Berlín, un equipo que anda sobrado de músculo. En Berlín, los blancos jugaron un partido muy completo que impidió a los alemanes explotar mejor la condición atlética de sus hombres.
El subcampeón de Copa controló el ritmo del partido de principio a fin y cortó el contragolpe germano de raíz. Así arrebató un buen puñado de puntos al rocoso conjunto berlinés, que además de músculo cuenta con jugadores competitivos, capaces de competir sin problemas en la clase media-alta europea.
El Alba lo manifestó sin tapujos (5-12 m.6). Los hombres de Joan Plaza mantenían el bloqueo ofensivo que les atenazó contra el Barça en la final de Málaga sólo dos días antes. Los alemanes le recortaron casi toda la renta obtenida en la ida, disputada en la cancha del pabellón Max Schmeling, donde el líder de la ACB se impuso por 65-74.
Pero, claro, con un uno de once de dos y un dos de ocho de tres a los doce minutos, la eliminatoria estaba igualada (12-20) y el Alba subido. Tanto que, a los doce minutos, dominaba por una docena de tantos (12-24). El Madrid continuaba paralizado.
El líder de la ACB corría peligro verdadero de perder el tren de una segunda competición en el plazo de 48 horas. El domingo se despidió de la Copa del Rey y el Alba le tenía eliminado en poco más de un cuarto de juego (12-24).
Los blancos pararon el choque. Como en Málaga, contra el Barcelona, optaron por combatir la espesura ofensiva con mayor aplicación defensiva. El incremento de la intensidad en la retaguardia, la irrupción de Raúl López en ataque -diez puntos al descanso- y también la del croata Marko Tomas -nueve-, acercaron al Madrid antes del descanso (33-36).
De todas formas, el bloque madrileño todavía cargaba con el esfuerzo realizado en un intenso partido de cuartos de final contra el Gran Canaria, en un derroche físico ante el Tau y en una final frustrante frente al Barcelona para no encajar un marcador sonrojante.
La diferencia alemana ya había descendido a límites razonables al principio del tercer periodo (37-38), pero el Madrid aún espero un poco más para colocarse por delante. Un triple de Raúl López volteó por fin el signo del marcador (43-40).
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En lo que restaba de cuarto estabilizó la situación (51-48) y terminó de hacerse con el control del ritmo, con oficio, con buena cara al mal tiempo, aunque aún visiblemente afectado por el desgaste de los últimos días, con cuatro choques en cinco días.
Con el marcador reconducido y la eliminatoria fuera de peligro, los blancos pudieron gestionar la renta y sortear el último cuarto sin apreturas con la tranquilidad de saber que el golpe de Málaga no les ha pasado también factura en Europa. Ahora le toca el Estrella Roja en cuartos (ida: 27-02-07; vuelta: 06-03-07).



