Regresó el fantasma del Tau

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Regresó el fantasma blanco, ese que se le aparece al Tau en sus peores pesadillas. Los jugadores baskonistas quedaron paralizados por el terror. Faltaban seis minutos para el bocinazo y se pasaron sin anotar los cinco siguientes. Quizá acomplejados por el recuerdo de batallas pasadas, de imprevistos giros finales. Sólo había que ver la cara de Luis Scola cuando fue eliminado por cinco faltas. Pura rabia. El Madrid es su enemigo deportivo más odiado y sus duelos con Felipe Reyes son ya historia de la ACB, una versión moderna de las legendarias batallas entre Audie Norris y Fernando Martín. Ayer, Reyes le ganó el pulso al bravo pívot argentino, que dio la talla, pero acabó claudicando, y el Madrid se agarró a la espalda de su nueve para mantenerse a flote.
Porque, hasta el inicio del tercer cuarto, el Madrid zozobraba. Como en cuartos ante el Gran Canaria, no era el mismo de la Liga, renacía la Bullockdependencia de antaño. Además, el pique con Rakocevic perjudicó algo a Sweet Lou. Faltaba intensidad, mayor presencia ofensiva de otros jugadores. El Tau marcaba el ritmo, se sentía fuerte, vencedor; los árbitros también contribuían con tres decisiones equivocadas en un minuto, el 16. El Madrid andaba grogui, pero andaba. Plaza transmitió su serenidad y en la reanudación el Madrid salió a ganar desde la defensa, y lo consiguió. Otra vez equipo. Lo hizo, además, sin Bullock en pista en el tramo final, eliminado. La dulzura la puso esta vez Reyes desde la línea de personal. Fue la puntilla a un Tau que volvió a ahogarse en la orilla.



