Copa del Rey | Akasvayu 82 - DKV Joventut 84

El DKV resucita de la mano de Aíto y Huertas

El Akasvayu dominó hasta que el base brasileño forzó la prórroga

Barton machaca delante de Fucka
Héctor Martínez
Subdirector de AS
Nació en Madrid en 1969. Licenciado en Ciencias de la Información (Periodismo) por la Universidad San Pablo CEU. Entró en el Diario AS en 1991. Hasta 2017 ejerció como redactor en las secciones de Baloncesto, Cierre, Más Deporte, Fútbol y Motor. En 2016 es nombrado redactor jefe de la sección de Motor. Desde 2017 es subdirector del diario.
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Un abracadabra de Aíto García Reneses resolvió el partido. Qué menos se puede esperar de él, genio y figura hasta la sepultura. Al unísono, cuando el partido moría y alguno en la expedición verdinegra buscaba ya a qué hora salía el primer vuelo para Barcelona, García Reneses miró al banquillo y a la cancha. Quedaban 5:14 para el final del partido y el DKV Joventut perdía por cinco puntos (73-68). Metió a Marcelinho Huertas, que hasta entonces no había jugado ni un solo minuto. Y ordenó una zona, que se le atragantó de tal manera al Akasvayu que aún tira de bicarbonato. Efecto Aíto: Huertas sumó en esos minutos seis puntos (2 de 3 en tiros de dos puntos y 2 de 2 desde la línea e personal), para 7 de valoración y la Penya forzó la prórroga (75-75) ante el disgusto de la afición gerundense, que se había visto con pie y tres cuartos en semifinales.

Durante todo el partido había mandado. Primero, con Marinovic y McDonald ahogando a Bennett, que jugó su peor partido en lo que va de temporada (0 de 1 de dos puntos y 0 de 5 en triples). Un borrón especialmente importante, sobre todo cuando deja el trabajo por hacer a un chaval de 16 años -el más joven en jugar la Copa del Rey en toda la historia- que, sin embargo, no se escondió. Jugó bien la primera parte, perdió gas en la segunda, pero aún así acabó con 15 de valoración, y aquí las sumas y restas, el debe y haber sí vienen al caso. "Es impresionante", decía de él Pepe Laso, mi vecino durante el partido. Si él lo dice, sobran mis palabras.

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Miedo a ganar.

Rubio ayudó a que el Joventut no se fuera del partido, también lo hizo Rudy, cuando sudó todo el oro que lleva dentro. Y así, la herida no sangró pese al excelente hacer de Fucka y Salenga, los mejores ayer de Pesic. El rebote fue engordando al Joventut (42 capturas por las 33 de su rival) y de tanto engordar se convirtió en algo que el Akasvayu no supo manejar. Inabarcable. Y llegó el miedo a ganar. Y la pérdida de balón en saque de fondo con 73-71 a favor -a lo Splitter, sí, y que me perdone el brasileño del Tau- y sólo un par de posesiones por jugar. Y el triunfo de un Joventut sin brillo que se agarró a las tablas de su técnico. Como a un salvavidas.

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