El DKV resucita de la mano de Aíto y Huertas
El Akasvayu dominó hasta que el base brasileño forzó la prórroga


Un abracadabra de Aíto García Reneses resolvió el partido. Qué menos se puede esperar de él, genio y figura hasta la sepultura. Al unísono, cuando el partido moría y alguno en la expedición verdinegra buscaba ya a qué hora salía el primer vuelo para Barcelona, García Reneses miró al banquillo y a la cancha. Quedaban 5:14 para el final del partido y el DKV Joventut perdía por cinco puntos (73-68). Metió a Marcelinho Huertas, que hasta entonces no había jugado ni un solo minuto. Y ordenó una zona, que se le atragantó de tal manera al Akasvayu que aún tira de bicarbonato. Efecto Aíto: Huertas sumó en esos minutos seis puntos (2 de 3 en tiros de dos puntos y 2 de 2 desde la línea e personal), para 7 de valoración y la Penya forzó la prórroga (75-75) ante el disgusto de la afición gerundense, que se había visto con pie y tres cuartos en semifinales.
Durante todo el partido había mandado. Primero, con Marinovic y McDonald ahogando a Bennett, que jugó su peor partido en lo que va de temporada (0 de 1 de dos puntos y 0 de 5 en triples). Un borrón especialmente importante, sobre todo cuando deja el trabajo por hacer a un chaval de 16 años -el más joven en jugar la Copa del Rey en toda la historia- que, sin embargo, no se escondió. Jugó bien la primera parte, perdió gas en la segunda, pero aún así acabó con 15 de valoración, y aquí las sumas y restas, el debe y haber sí vienen al caso. "Es impresionante", decía de él Pepe Laso, mi vecino durante el partido. Si él lo dice, sobran mis palabras.
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Miedo a ganar.
Rubio ayudó a que el Joventut no se fuera del partido, también lo hizo Rudy, cuando sudó todo el oro que lleva dentro. Y así, la herida no sangró pese al excelente hacer de Fucka y Salenga, los mejores ayer de Pesic. El rebote fue engordando al Joventut (42 capturas por las 33 de su rival) y de tanto engordar se convirtió en algo que el Akasvayu no supo manejar. Inabarcable. Y llegó el miedo a ganar. Y la pérdida de balón en saque de fondo con 73-71 a favor -a lo Splitter, sí, y que me perdone el brasileño del Tau- y sólo un par de posesiones por jugar. Y el triunfo de un Joventut sin brillo que se agarró a las tablas de su técnico. Como a un salvavidas.



