"Me dicen: ¡Joan, ya me empiezan a caer bien los catalanes!"
Joan Plaza (Barcelona, 1963) es el entrenador de este embalado Real Madrid de la canasta que ha ganado de corrido los trece primeros partidos de la Liga ACB.

Usted tenía un perro, Larry, en homenaje a Bird. Pero se murió
Hace cuatro meses, era un labrador fantástico, tenía once años ¡Hubiera matado por él y eso que era un anti perros!
Bird era su ídolo, claro.
Tuve la suerte de tratarlo en Boston, hará veintitantos años. Mi locura por el baloncesto me llevó hasta allí. Dormía en albergues, pasaba por cualquier cosa por ver a los Celtics. Le conté que entrenaba a un equipo de chavales en Sant Adrià de Besós y nos invitó a jugar unos torneos en su ciudad y también en Nueva York. Los chicos dormían en casas de familias de por allí, fue una experiencia magnífica y la confirmación de que debía mejorar mi inglés.
¿Y eso?
Logré llegar hasta K.C. Jones, el entrenador de aquel maravilloso equipo de Boston con el que ganó once de sus doce anillos. El problema fue que pregunté por el 'trainer' y salió el preparador físico.
Es curioso. El otro día, Joan Maria Gavaldá, el presidente de los entrenadores españoles, me dijo que estaba proyectando la tradicional visita a la NBA y que se quedó pasmado cuando le dijeron desde allí que este año les tocaría hablar a los españoles y escuchar a los yanquis. ¡Lo que ha cambiado el cuento!
Es que ellos andan muy al tanto del salto de calidad que ha dado el baloncesto europeo, y está lo del Mundial, claro. Recuerdo que cuando viajaba en nombre del Joventut había un diez por ciento de jugadores europeos y ahora andan por el cincuenta. Ellos tienen el dinero y el poderío físico, pero Europa es superior técnicamente. Influye muchísimo que allí sólo se entrenan en la pretemporada, pues durante el campeonato les resulta imposible con tanto viaje y tanto partido. Sin entrenamiento no se puede mejorar y en la NBA no se entrena. Y además está el problema de las universidades.
Allí priman los estudios.
Eso es. El trabajo deportivo de un estudiante en cualquier universidad está sometido al académico. Los tiempos han cambiado y los chicos no tienen paciencia para aguantar cuatro o cinco años y formarse a un tiempo como estudiante y como jugador. LeBron James saltó del bachillerato al baloncesto profesional, lo que asegura que técnicamente tiene difícil mejorar. Y, claro, para ganar un Mundial no les vale con juntarse quince días. A no ser que tengas el Dream Team de Barcelona'92, claro.
¿Usted de qué jugaba?
De base y mal.
¡Caramba!
Me di cuenta y a los 29 años ya entrenaba chavales. El baloncesto me entró por los ojos, por la tele, con Ferrándiz, Buscató, Corbalán, Walter Rápidamente me convertí en un estúpido romántico que pensaba que para llegar a entrenar en Primera debía pasar antes por todas las categorías. Mi primera gran estación fue la Penya, claro. Me llevó Nolis y tuve el honor de aprender al lado de Manel Comas, de Aíto
Hijo del Joventut, poco culé será usted.
Nada. No me gusta el fútbol; si no meten goles, me aburro. La futbolera es mi mujer (Marga, ex jugadora del Sedis-Cadí, de Primera B de baloncesto) Ella tiene una camiseta azulgrana de Asensi, fíjese
Sus cuatro hermanos son entrenadores o auxiliares de mesa
Y mi padre tiene el título, pero no ejerció. Y mi madre es la que más sabe de baloncesto: tanto oírnos hablar de canastas se hizo una experta. Y mi cuñado es Salva Maldonado, el técnico del Gran Canaria. ¡A todos nos picó la misma mosca!
Su mujer vive en Barcelona.
Es funcionaria, va y viene
Al Madrid lo debió ver siempre como un rival.
Claro. Soñé con el banquillo de Badalona, pero lo del Madrid ¡Ni en sueños! Llegué de ayudante de Maljkovic, otro gran espejo, y la cosa acabó como acabó. Él se fue, el club buscó un recambio y acabó ofreciéndome el sueño hecho realidad y a lo bruto: ¡banquillo de Primera y el del Madrid!
A un catalán.
El año pasado, el primero, entre el Estatut y el tripartito me resultó complicado, pero no por la gente del Madrid, sino porque me dio por pensar que Maljkovic me había traído desde Barcelona y qué podrían pensar. El temor me duró mes y medio. ¡Incluso por la matrícula del coche! Le aseguro que no tuve más problema con él que el del aparcamiento, ¡ja, ja! Igualito que en Barcelona, igualito Ya le digo: en cuanto nos tratamos y me conocieron se me quitaron las manías. Me ha pasado más de una vez que salgo del Pabellón y me gritan ¡Joan, me empiezan a caer bien los catalanes!
Eso es colaborar en una buena causa.
Cierta vez pasé una vergüenza enorme: un grupo de personas paró el tránsito para cantarme una copla de Manolo Escobar: ¡no sabía dónde mirar!
Raúl López, Mumbrú y el preparador físico Tarragó también son catalanes.
Y dos volvieron al Madrid, los jugadores. La prueba del algodón fue la de Tarragó, que vivió toda su vida en Manresa, el corazón de Cataluña, y está encantado. Hay que superar tabúes y el deporte es una herramienta única. La gente valora el trabajo, la seriedad, las ganas de hacer las cosas bien. Y Madrid es una ciudad abierta. Me encanta pasear por sus calles No hay problema: ¡hasta me llaman Joan! Con su acento especial, pero Joan. Como también está Joan Creus, el Chichi, la gente se acostumbra.
¿Preparado para perder?
Perfectamente. Hoy jugamos con el Etosa, ojito. Lo único que les pido a los jugadores es que el día que perdamos sea porque el rival nos ha pasado por encima: no soporto la prepotencia, me irrita el que no respeta al rival. Quiero que el equipo pelee hasta el final, de manera que si ganamos en el último minuto sea una victoria real y merecida, no ficticia.
Es la esencia del Madrid.
El día de mi presentación, y en San Sebastián lo conseguimos, dije que aspiraba a que la gente reconociera nuestro esfuerzo y talento. En cualquier pista, en el Palau, en Málaga Somos el equipo máximo anotador y el de mejor defensa; eso engancha a los tuyos y gana el reconocimiento del rival. Y sobre lo de las esencias del Madrid es lo que yo veía de chaval, la entrega más allá del resultado. Eso es irrenunciable y debemos conseguirlo con normalidad, sin broncas ni líos: esta filosofía es la buena.
¿Por qué se cambió para mal, en el Madrid y en casi todas partes?
El mucho dinero trajo la impaciencia y la educación empieza en los colegios, ¿eh? Uno va a la NBA y no oye insultos a los jugadores, al entrenador. A los Bulls de Jordan les dieron casi tres años para ser campeones; aquí hay que ganar ayer. Aquí todo se ha hecho más y más duro; el año pasado nos sorprendió que el Bernabéu aplaudiera a Ronaldinho cuando debía ser lo normal Pepu Hernández dio varios cursos en el Mundial, uno su ejemplo de normalidad. Al deporte hay que ir a pasarlo bien: el que lo practica, el que lo ve, el que lo arbitra Quiero colaborar en conseguirlo huyendo de declaraciones salidas de tono. Me gustaría que la gente entendiera que el Madrid intenta merecer ganar y huir de todo lo que parezca que un partido es una guerra.
Vio a Ricky Rubio en el Joventut. El crack que viene...
Por lo que hace y por lo bien amueblada que tiene la cabeza. En la misma Penya tuvimos proyectos de grandes jugadores a los que destruyó su propio entorno. La familia Rubio es coherente, en sus hijos priman los estudios y la labor de protección y cuidados del directivo Cairó, de Aíto y compañía es magnífica. Además, el club es excelente para el desarrollo de un joven; allí hay que ganar, pero con tranquilidad. Dan margen a que los chicos crezcan.
¿El Madrid ha dado con la línea buena por fin?
Creemos que sí. El club cambió mucho de rumbo estos últimos años y lo acusó el equipo, la afición, todos. Martín y Herreros opinan que la base debe ser española y que no es posible acometer cinco y seis cambios por temporada. El premio se lo han llevado TAU o Unicaja, que sí han sido fieles a una manera de hacer las cosas.
¿TAU es el gran enemigo?
Por jugadores, entrenador, por su cultura de finales, seguramente. Pero hay más, como el Barcelona. Acabará jugando Copa y Liga entre los primeros.
¿Aquel baloncesto del 50-49 de los Obradovic y cía fue polonio para el baloncesto?
Nos equivocamos todos entonces. Si tienes un equipo de poco talento se explica que busques resultados cortos. Pero no con grandes equipos. Se ganaron títulos, pero se alejó a la gente de las pistas.
De títulos, no hablamos.
Espero llegar a los partidos finales de las tres competiciones; si lo hacemos, la opción de ganar alguno será grande.
Fue funcionario de prisiones durante catorce años. ¿El pragmatismo lo aprendió allí?
Viví la cara más dura de la vida, se me endureció la piel, aprendí la necesidad de luchar y lo apliqué a mi gran sueño de ser entrenador. Me he dejado media vida en esto y vivo en una gran excitación: si estoy un par de horas sin hacer nada me parece que estoy estafando al Madrid y a mí mismo. Igual con el tiempo lo supero
Nuestro próximo NBA será la Bomba Navarro, claro.
Puede irse cuando quiera, se ha ganado jugar la mejor Liga del mundo. Rudy Fernández va en ese mismo camino.
Además de en Larry Bird, ¿en quién se fijó?
En Moka Slavnic, el base de la gran Yugoslavia que jugó en el Joventut. Y Corbalán y Cabrera y Julius Erving
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