Baloncesto ACB | MMT Estudiantes 69 - Pamesa 75

El Pamesa florece a costa del Estudiantes

Timinskas abrió brecha en el segundo cuarto

<b>VITAL. </b>Will McDonald es el motor ofensivo colegial. Cuando el pívot no está acertado, el Estu se desangra.
Ricardo González
Diario AS
Licenciado en Periodismo en 1997 y desde ese año redactor de Diario AS. Se apasionó del baloncesto europeo mucho antes, cuando era un niño en los 80, y en la actualidad es cronista del Real Madrid, del que ha cubierto más de mil partidos entre la ACB y la Euroliga. Estuvo en Japón 2006, en el primer Mundial que ganó España.
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El MMT Estudiantes y el Pamesa se cruzaron ayer por la escalera. Uno bajaba (tres derrotas seguidas) y el otro subía (tres victorias). Hola, ¿qué tal? Los colegiales cedieron el paso con excesiva amabilidad y descienden a la octava plaza. Tienen a rebufo al equipo taronja, que con Katsikaris en el banquillo se ha sobrepuesto a un nefasto arranque de Liga (0-3). No deslumbra, pero gana.

El Estu, en cambio, ha perdido frescura; si me apuran, fe. Las lesiones le han machacado y su juego interior se resiente. Sin Iturbe y con Nikolic sumando poco y por fuera, McDonald es el único pívot nato. Sus relevos son Caio (testimonial) y Suárez, un exterior forzado a pegarse dentro. El resultado, 13 puntos en el segundo cuarto de Timinskas (otro alero metido en la zona) que abrieron una brecha que ya no se cerró. Del 17-15 se pasó al 24-32... al 30-40. Jasen erraba las entradas y McDonald­ se apagó durante 18 minutos (sin puntos entre el 17 y el 35). No hay más cera que la que arde. Por eso dio igual que enfrente Oliver no fuera el líder, que Douglas fallara 7 triples. La visión de Avdalovic y el acierto en los tiros de dos (74%, con tirón de orejas para la defensa del Estu) lanzaron al Pamesa.

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El Pamesa ganó merecidamente. En el último cuarto nos metimos en el partido, pero fue más por coraje que otra cosa. Atravesamos un momento delicado, de dudas, cualquier cosa nos debilita. Ya no anotamos con facilidad y seguimos permitiendo canastas fáciles. Su porcentaje de dos puntos fue impresentable para nosotros. No se puede ganar a nadie si el rival supera el 60% de acierto. Por dentro, estamos muy justitos. Además, bajamos los brazos en algún momento y eso me preocupa. En casa hemos perdido el factor pista".

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