El pique Kidd-Nash acabó haciendo historia: 157-161
Siete jugadores lograron más de 20 puntos en el partido

Hemos presenciado un encuentro que pasará a la historia de la NBA como todo un clásico. Es el mejor que he visto en mi vida". Las palabras son del técnico ganador, el de Phoenix, Mike D'Antoni.
Gran parte de la culpa fue de los bases Jason Kidd y Steve Nash, que el jueves se retaron durante la visita de los Suns a Nueva Jersey. "Toma la pelota, a ver qué haces con ella", le dijo bromeando Kidd a Nash antes de empezar... Y los dos mejores bases de la NBA brindaron una lección de baloncesto de ataque, de entradas a canasta, de lanzamientos, de dirección de juego, de fintas, de pases, de contragolpes... Los 17.000 espectadores que acudieron al Continental Arenal fueron testigos de los guiños que se dedicaban ambos bases cada vez que anotaban una canasta.
No hubo defensas, ni Nash ni Kidd pasarán a la historia del baloncesto por ser grandes defensores, pero su exhibición contagió a sus compañeros que se dedicaron a encestar y olvidarse de proteger su aro. Nash (42), Kidd (38), Marion (33), Bell (24), Stoudemire (23), Carter (31) y Jefferson (25)... Hasta siete jugadores anotaron más de veinte puntos. Y el público lo celebró a lo grande. Los Nets perdieron porque Nash estuvo inmenso en los momentos en los que sólo los grandes quieren el balón y no se esconden. Empató el choque en el tiempo reglamentario con un triple y varias canastas suyas en la segunda prórroga dieron la ventaja definitiva a los Suns. El canadiense logró 42 puntos, la mejor marca de toda su carrera en la NBA.
Noticias relacionadas
Si Nash estuvo pletórico, Jason Kidd estuvo inmenso: 38 puntos, 14 rebotes y 14 asistencias. Un triple suyo colocó el 157-157 y 30 segundos por jugar. Pero a 10 segundos del final el balón le golpeó la pierna cuando se disponía a driblar, la perdió y tuvo que cometer falta personal sobre Nash, que no perdonó. Los Suns se impusieron por 161-157 en un partido que necesitó dos prórrogas para resolverse.
"Lo pasé bien porque nadie quería perder, aunque al final Steve se ha llevado la victoria", señaló Kidd. "Ha sido un día largo de trabajo. Jason nunca se rinde", respondió el canadiense, que posteriormente, reconoció haber aprendido mucho en Arizona, donde pasó dos años como suplente del hombre al que se enfrentó el jueves en un partido que será considerado un clásico de la NBA.



