El Madrid cumplió condena

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Tras cinco años y un mes, el Real Madrid cumplió condena. Reinsertado de errores pasados, venció al Barça en casa por primera vez desde 2001, por primera vez en Vistalegre. Aplastó a un rival al que se la tenía guardada, que le había hecho sangrar en las últimas temporadas en Liga (0-6). Esta vez el gran enemigo azulgrana exhibió un nivel impropio. Grande en presupuesto, el más grande: 22 millones de euros; pequeño en juego. Asido a la inspiración y la generosidad de un formidable Navarro. Pero todo tiene un límite. Y a Navarro le cortó las alas un tapón sideral de Hamilton, tomado a chanza en el banquillo madridista. El Barça era eso, La Bomba y nada más. Un equipo desangelado plagado de sueldos inflados. Como el del croata Mario Kasun, que, aunque aún está a tiempo de ser una estrella, ayer se estrelló contra las torres blancas. Esta fue su puesta en escena: palmeo fallado, uno contra uno frente a Reyes que no toca ni el aro, dos rebotes claros que le birlan, pasos... Y al banquillo.
Savic e Ivanovic reforzaron este verano el puesto de base con Lakovic y Ukic, pero no tienen dirección, también potenciaron el juego interior, pero no amenazan en la pintura, no tienen rebote, no tienen de nada. Ayer fueron arrasados por la entrega y la agilidad de los pívots madridistas. Por el dinamismo de un E-QUI-PO, que se cree invencible en casa. "No somos inferiores en la zona", aseguraba Zan Tabak en la previa. Y no lo fueron, en medio del fervor de Vistalegre, que otra vez gritó: "Hu-mi-lla-ción, en el pabellón".



