"No me arrepiento de nada; llegará mi hora"
Sergio Rodríguez, el base internacional canario, dejó Estudiantes para intentar la aventura de la NBA en las filas de los Portland Trailblazers. Pese a los problemas de acoplamiento, Sergio no se arrepiente del salto.


Sergio, la preocupación en España es que su entrenador, Nate McMillan, que ha criticado ciertos puntos de su juego, acabe enviándole a la NBDL, la Liga menor de desarrollo para jóvenes que mantiene la NBA. ¿Cómo se encuentra, cómo lo ve?
Contento, aunque no se puede estar totalmente si no se juega, eso lo tenemos claro, ¿no? De lo de ir a la NBDL, nadie me ha dicho nada, ni Nate McMillan ni nadie, pero...
McMillan no lo habrá dicho en el vestuario, pero sí a los periodistas. No lo afirmó de modo tajante, lo matizó como una posibilidad o un pensamiento.
¿Sí? Bueno, pues tampoco sería tan dramático. Nadie dijo que esto fuera a ser fácil. No me arrepiento de nada. Esto es la NBA, donde están los mejores, y para triunfar hay que superar bastantes cosas. En esa Liga de Desarrollo, la NBDL, hay muchos buenos jugadores jóvenes que van y vienen constantemente desde los primeros equipos. Igual hasta me apetece.
(Sergio habla tranquilamente en el gigantesco vestuario local de los Portland Traiblazers, en el Rose Garden. Este no fue el vestuario que pisaron Fernando Martín y Drazen Petrovic entre 1986 y 1990. En esa época, la de la llegada de los pioneros europeos a la NBA, los Blazers de Terry Porter, Clyde Drexler y Jerome Kersey aún jugaban en el viejo Memorial Coliseum donde ganaron en 1977 el anillo de la NBA, con Bill Walton en estrella. A mediados de los años 90, el multimillonario informático Paul Allen, socio de Bill Gates y novio en su momento de Mónica Seles, compró la franquicia de Portland y trasladó el equipo al nuevo Rose Garden, que sí fue el recinto al que ya llegó Arvydas Sabonis en 1995-96. Por su inteligencia y habilidades, Sabonis fue uno de los jugadores favoritos de Allen. Hoy, los Blazers, en cierta decadencia, son una de las franquicias deficitarias en la NBA).
Se le ve muy suelto, pero lo que se está viendo, las dificultades pueden ser importantes. McMillan confía en cualquier otro base: Jarrett Jack, Juan Dixon e incluso Dan Dickau están por delante. Hasta el domingo, sólo ha jugado un par de minutos, contra los Golden State Warriors. Después vienen la soledad, el idioma, todo eso...
(Con jovialidad, relajado) Sí, pero esto es lo mejor que hay, insisto. ¿Por qué viene usted a trabajar aquí, dando vueltas por América y no se queda en la ACB, por ejemplo? Porque le atrae y le ilusiona más, creo yo. Aquí están también Jose Calderón, Jorge Garbajosa, el mismo Pau Gasol. Será por algo.
¿Habla con ellos? Garbajosa nos preguntó si veníamos a verle.
Claro. Nos llamamos, nos contamos las cosas.
Y Gasol apuntó que para triunfar aquí, hay que dominar bien el idioma...
Es cierto. El idioma es fundamental. Y cambian más cosas, algunas normas. Aquí permiten mucho menos contacto durante el juego. Una jugada que a mí me salía muy bien en España, la que yo llamo "paso cambiado", aquí no puedo hacerla, me la pitan como "pasos" constantentemente. Pero hay tiempo para superarlo todo.
Tiene metida la idea de triunfar entre ceja y ceja, ¿eh?
Es que no veo motivos para desilusionarme o arrepentirme. No lo planteé como una aventura a corto plazo. Soy joven, hay tiempo... Físicamente, ya estoy más fuerte, voy siguiendo un plan especial y me veo mejorando en bastantes cosas, como la adaptación a los puntos diferentes del juego en la NBA. Pero nadie puede pensar que es cuestión de días. Yo estoy contento de cómo vamos.
Apartamento nuevo, plantillas nuevas, todoterreno nuevo, ciudad nueva... ¿cómo va eso, en general?
Vivo en la zona de Lake Oswego (donde también estuvo Sabonis), a una media hora del centro de Portland. Por periodos están conmigo mi padre o algunos amigos. Aquí estamos, en efecto, buscando unas plantillas nuevas. Y aquí vamos, con un carro Chevy matrícula de Oregón, pero es de alquiler. Pronto habrá uno más nuevo. La ciudad está bien, y tengo ya buenos amigos: Brandon Roy, LaMarcus Aldridge...
(Sergio habla y actúa con frescura sin una sola duda: se cruza con Roy, lesionado levemente, en la entrada de la Clínica Ortopédica "Rebound", en el mismo Rose Garden, y se puede intuir que los dos "rookies" hablan el mismo lenguaje. No sólo en baloncesto, sino en cuestiones de música, coches...)
Y por España, en Estudiantes, se le echa de menos. Con la Selección, ya nos veremos el verano que viene, en el Eurobasket.
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Estudiantes fue una época muy importante en mi vida, pero ya quedó atrás. La Selección está ahí, y, como digo, nos llamamos y hablamos. No se puede olvidar lo de Japón, el título, los partidos con Argentina y Grecia. Pero ahora, esta es otra vida. Creo que era lo mejor que podría escoger y lo he escogido yo. Y no se apure, mi amigo: el tiempo va a llegar.
(Saluda a la estatua de John Reed, el periodista que escribió "Reds", "Rojos", y se pierde, mago canario en un "Chevy Blazer", por las calles del centro de Portland, tras un día agotador de trabajo y compromisos. Ahí están Southwest Harrison, donde vivió Drazen Petrovic, Alder Street, el Rose Garden... y en ese "Chevy" matrícula de Oregón viaja otra gran esperanza española, Sergio Rodríguez, 20 años después de Fernando Martín, por las calles de Portland, la Ciudad de las Rosas y de John Reed).



