Baño de humildad para el Real Madrid en Holanda
El Eiffel Towers acabó con la imbatibilidad de los blancos


A la séptima, primera derrota blanca de la temporada. Y tuvo que ser en el estreno de la Copa ULEB, competición que muchos desprecian, y ante la perita en dulce del grupo D, el Eiffel Towers de... Holanda, no de París, como creía alguno ayer. Concretamente de Den Bosch, ciudad a la que se mudó recientemente y que sonará más por su pasado en Copa de Europa. Un campeón a fin de cuentas, aunque sea holandés.
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Nos hemos quejado de la prepotencia de la NBA en no sé cuántas ocasiones, pero a veces sólo vemos la paja en el ojo ajeno. Ayer el Real Madrid se topó de frente con una viga que ni vio ni intuyó y que terminó aplastándole. Un pasito patrás, que diría un castizo. A Joan Plaza le hubiera gustado que los que menos actúan (Varda, Tomas, Sinanovic...) decidieran, crecieran en la pista y dieran respiro a los titulares. Nada de nada.
Del trámite previsto, se pasó a una igualdad total en los últimos minutos, con una prórroga de propina (68-68 al final de los 40 minutos) y derrota final para los madridistas con todo su arsenal en pista. Que le sirva de escarnio. El Madrid se propuso resolver en cinco minutos (0-10) para así sestear el resto del choque. Pese a no sentenciar (15-13), siguió con el plan previsto: vaguear. Puro espejismo el 28-37 tras 12 puntos seguidos de Hervelle. Travis Young (25 tantos), uno de los siete estadounidenses con los que contó ayer el Eiffel Towers, acribilló a los blancos desde el perímetro (5 de 10 en triples) y neutralizó todas las rentas del líder de la ACB. Le secundaron Leon Rodgers (16) y Weathers (10) ante la indolente defensa blanca. En ataque, la cosa fue si cabe aún peor. Una veintena de pérdidas de balón, que permitieron a los de Den Bosch pelear el duelo hasta el final y obviar el abrumador dominio reboteador merengue: casi el doble de capturas. El Madrid no sacó todo el partido que hubiera podido a sus pívots y, al final, sobrevolaron viejos fantasmas, con Louis Bullock acaparando protagonismo ofensivo. En vano.



