Fernando Martín: 20 años del histórico debut
El martes se cumplen dos décadas del estreno español en la NBA


Han pasado veinte años, pero seguimos igual de orgullosos. Tan orgullosos como aquel 31 de octubre de 1986, aquella madrugada en la que Fernando Martín Espina se convertía en el primer español en jugar en la mítica NBA. Él abrió las puertas por las que luego han pasado Pau Gasol, Raúl López, José Manuel Calderón, Jorge Garbajosa y Sergio Rodríguez. Sin Fernando, nuestro baloncesto no habría crecido tanto. Veinte años después, sigue siendo nuestro jugador 10. Mucho más que un dorsal. Historia viva.
Su primer paso sobre el parquet del Rose Garden fue como aquel de Neil Armstrong sobre la superficie lunar. Y del de Fernando sí que hay testigos; sin ir más lejos, Manolo Lama, Sixto Miguel Serrano y Fernando Laura, los tres periodistas españoles presentes aquella tarde en el Rose Garden.
Sin minutos.
Portland perdió ante Seattle (110-127) y Fernando sólo estuvo en cancha dos minutos y dos segundos. Poco más -6 por partido- jugó en su única temporada en los TrailBlazers, en los que Mike Schuler le hizo jugar de lo que no era, de alero. "La adaptación ha sido muy dura, pero estoy plenamente satisfecho porque, en realidad, he venido aquí para aprender y cada rebote que cojo es un triunfo", dijo Fernando.
Así lo entendimos todos. Su hazaña fue llegar a la corte de los Johnson, Bird, Jordan y compañía sin pasar por las universidades estadounidenses. Una fractura de nariz y un problema de rodilla complicaron la aventura USA de aquel madrileño que un año después regresó a la Liga española. Y volvió a ser el mejor pívot. Y libró duelos inolvidables con Audie Norris. Y se convirtió en ejemplo a seguir para muchos chavales que hoy son los MVP de la jornada.
Antonio Martín. Estaba en la universidad de Pepperdine y el debut no pude verlo ni por la tele"
El partido no pude verlo ni por la tele. Yo estaba entonces en la Universidad de Pepperdine, en Malibú, y Fernando me lo contó por teléfono. La NBA era un reto para él. Se fue a perder dinero. El debut fue muy emocionante; el hecho de que le anunciaran por megafonía como Martín (él exigía que le pusieran el acento en el apellido), saltar a la pista, ser el primer español en jugar allí... Era el debut, tenía la ilusión intacta. Meses después me contó que le emocionó enfrentarse a Julius Erving. Fue el año en que Jabbar se retiró y se despedía en cada pabellón, la época de Bird, Magic, Jordan... Drexler y Vandeweghe le arroparon mucho. Hablaba con Fernando por teléfono y él con mi familia. ¡Es que yo no tenía dinero, tenía que llamar a cobro revertido!
Lolo Sainz. fue una pérdida, pero también hizo que nos sintiéramos orgullosos"
No me sorprendió que se fuera a la NBA. Desde que lo fichamos siempre tuvo la ilusión de jugar en la mejor liga del mundo. Ni yo ni el club pusimos ninguna pega; además, pensábamos que si volvía, volvería al Real Madrid. Su llegada a la NBA fue un hecho histórico. Hizo que todos nos sintiéramos orgullosos, porque era un jugador nuestro. Era una gran pérdida, sí, pero también un motivo de alegría para todos los que le conocíamos, los que sabíamos de su afán de superación. Hablé un par de veces con él mientras estaba en Estados Unidos, recuerdo que una de las veces para darle ánimo y decirle que su entrenador era medio lerdo, etc... Cumplió su sueño y luego volvió a España. Ya había hecho historia".
Manolo Lama. Me pidió que le llevara jamón y fabada antes de su debut con Seattle"
Llegué a Portland tres días antes de su debut. Me pidió que le llevara jamón, chorizo, fabada... No se envasaba al vacío y en El Corte Inglés me lo envolvieron como regalo. ¡Recuerdo la cara del policía al llegar a EE UU! Jugó dos minutos y dos segundos. Al saltar a la pista, nos guiñó el ojo a los tres periodistas españoles en el Rose Garden. A él y a Walter Berry (también rookie) les hacían recoger los balones tras el entrenamiento, pero él pasaba. Porter y Paxon, sus amigos allí, no entendían que renunciara a 100 millones de pesetas en España por ganar 16 en la NBA. Retó a un uno contra uno a Duckworth y éste le rompió la nariz. Estuvo de baja y luego casi no volvió a jugar. Regresó a España enfadado, pero había cumplido su sueño".
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Juan A. Corbalán. El mundo es de los valientes y tengo claro que Fernando era uno de ellos"
Lo viví con plena satisfacción. Era un premio al baloncesto español, pero personalizado en Fernando, nuestro abanderado. Por un lado lo sentíamos como una pérdida, pero por otro como una tremenda alegría. Tuvo que afrontar un salto muy importante, porque aquí tenía un juego espectacular y allí desempeñaba un papel secundario. Tengo claro que el mundo es de los valientes, de los heterodoxos. Fernando fue uno de ellos. Si tenía una característica es que era valiente y que se subía a los trenes que pasaban. Deportivamente creo que volvió peor de como se fue, porque allí le hicieron jugar de lo que no era. Es un motivo de alegría recordarlo ahora. La pena es que no esté él aquí para poder compartirlo con nosotros".



