El Panathinaikos remontó 24 puntos al DKV Joventut
La bronca de Obradovic hizo reaccionar a los atenienses


Si el corazón y la entrega ganasen los partidos, el DKV Joventut se hubiese alzado ayer con la victoria en su duelo frente al Panathinaikos de Zeljo Obradovic. Pero ante una plantilla supermillonaria y superexperimentada como la griega, de nada sirvió tanto esfuerzo. Aún así, la derrota (79-82) frente a un rival de esta talla abre la puerta a la esperanza, como lo fue el debut europeo de Ricky Rubio que, con 16 años y 3 días, se convirtió en el jugador más joven en hacerlo en la Euroliga.
Desgaste.
Todo el DKV se vació en la cancha, y eso le pasó factura en los momentos claves. Tras un claro 27-20 en el primer cuarto, el segundo fue de los que hacen época.
Diamantidis ponía el 27-22 en el electrónico en la primera jugada y a partir de ahí un verdadero ciclón barrió de la pista a los atenienses. Aíto dio entrada a Betts por Archibald y Bennett entraba por Rubio, que había controlado perfectamente a la nueva estrella ateniense, el base ex NBA Toni Delk. El resultado fue un rotundo parcial de 21-2 que daba la máxima ventaja a los badaloneses (48-24, m. 19).
La bronca de Obradovic en el vestuario se oyó hasta en la grada superior del Olímpico y en el tercer cuarto Tony Delk, con tres triples sin error y Michael Batiste, con siete puntos, llevaron a su equipo a reducir de forma alarmante las diferencias (60-54, m. 29).
La magia de Bennett apareció en el último cuarto, pero el esfuerzo empezó a pasar factura. Batiste y Tomasevic, por dentro, y Diamantidis, por fuera, dieron un parcial de 4-19 para empatar a falta de 1'50". Un triple suyo puso por delante a los griegos por vez primera en todo el partido (75-76, a 1'10") y el Panathinaikos, merced a su experiencia, ya no perdería el mando para acabar con 18 triunfos consecutivos del DKV en Badalona.
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