El Tau apabulla al FC Barcelona y se convierte en el primer finalista
Splitter y Navarro fueron los máximos anotadores del encuentro con 16 puntos cada uno.

El Tau Vitoria va a defender el título de la Supercopa conquistado hace un año en Granada en la edición malagueña de la presente temporada, que para empezar dejó en el camino al Barcelona, en una semifinal de absoluto dominio vitoriano.
El Mundial de Japón y el Preeuropeo han mantenido ocupados a muchos jugadores. La pretemporada, por tanto, está dando los primeros pasos para muchos equipos, sobre todo para los que tienen muchos internacionales en sus filas, como es el caso de azulgranas y vascos.
Además, algunas plantillas, la del Tau es una de ellas, han cambiado muchas caras. El equipo del croata Velimir Perasovic ha cambiado a siete hombres. El Barcelona estrena cuatro. Poco tiempo y mucho trabajo por delante para ver el verdadero potencial del subcampeón de Liga y del cuadro barcelonista.
El técnico baskonista, el montenegrino Dusko Ivanovic, no ha ganado al Tau desde que dejó el banquillo del Fernando Buesa. En Málaga, donde el Barcelona ganó la primera Supercopa hace ahora dos años, tampoco pudo derrotar a su antiguo equipo. Es más, el Tau rompió el partido en el primer tiempo sin hacer nada del otro mundo.
La falta de ritmo quedó especialmente patente en el juego de ataque. A los ocho minutos el marcador señalaba un 12-7 y forzaba el primer tiempo muerto de Ivanovic, que no pasó de esos escasos siete puntos en el primer cuarto (16-7).
El Tau, más activo en los cambios defensivos, entre los que incluyó alguna presión en todo el campo después de canasta, y también más activo en las rotaciones, tiró de Tiago Splitter para abrir brecha.
El pívot hispano-brasileño lideró la anotación hasta el descanso con doce puntos. La diferencia del Tau alcanzó los dieciocho puntos (34-16 m.19) sin que el Barcelona diera síntomas de reacción. Sólo unas cuantas apariciones fugaces de Juan Carlos Navarro dentro de unos movimientos aún lentos y previsibles de los sistemas de ataque azulgranas rompieron la monotonía.
Pero es difícil que entre Tau y Barcelona no pase nada. Es casi imposible. Aunque lo que pasó puso a los hombres del Palau en una situación muy incómoda. A los cuatro minutos del tercer cuarto la diferencia era de veintisiete puntos (49-22).
El parcial de 12-2 era más de lo que Ivanovic puede soportar. Enseguida llamó a filas en la banda. El Barcelona consumió el minuto preparando una presión sobre toda la pista. Una cosa es perder y, otra, perder por un resultado sonrojante. Aunque sólo sea por evitar el disgusto de Ivanovic y sus posibles consecuencias en los entrenamientos.
Y, aunque sólo sea también, por el pulso psicológico que los candidatos a los títulos -Liga y Copa del Rey- van a mantener entre ellos durante toda la temporada. Empezar con una derrota demasiado amplia no es la mejor apuesta.
Así que el Barcelona recurrió al esfuerzo, a apretar los dientes, para suplir la falta de rodaje y tratar de poner cordura en un marcador poco probable en los choques que próximamente, ya en marcha, tendrán estos dos equipos.
Es posible que el hecho de defender título diera alguna motivación extra al Tau, pero también es verdad que siete de sus jugadores no participaron en el triunfo del año pasado en Granada. El caso es que los vitorianos, por una causa o por otra, demostraron ir por delante en el proceso de preparación.
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El esfuerzo defensivo del Barcelona sólo rebajó los márgenes en algún tramo. Al final del tercer periodo los veintisiete de diferencia seguían en pie (59-32) y el Barcelona sin haber alcanzado los quince puntos en ningún cuarto.
El Tau alargó un poco más la renta (67-36 m.33) antes de culminar el triunfo que le devuelve a la final de la Supercopa por segundo año consecutivo. Hay cosas que cambian, jugadores que van y jugadores que vienen, pero la voracidad del Tau, en pretemporada, en febrero o en junio, permanece intacta.



