España tumba al anfitrión y ya piensa en los octavos
Aguilar destacó y un tiro libre de Palau tumbó a Brasil


Sonaron tres o cuatro tortazos en la zona y después de eso las jugadoras españolas rodaban por el parquet, abrazándose, celebrando la victoria. Con 66-67 a favor de España, Brasil dispuso del último ataque. Un mal tiro, un rebote dividido y un par de faltas que los árbitros no vieron (las brasileñas firmaron luego una protesta oficial ante la FIBA). Resultado: victoria de España, merecida, y un punto extra para la siguiente fase, la de la liguilla de octavos de final.
Lo de ayer confirmó que el tropiezo ante Argentina fue sólo eso, un tropiezo. Porque la Selección española tiene buena pinta. Aprovechó el duelo ante el anfitrión, Brasil, para demostrarlo. Veinticuatro horas después de caer ante la albiceleste, el panorama cambió. Fue la España que quiere Domingo Díaz, aunque en los dos primeros cuartos la fragilidad defensiva de sus jugadoras le costara más de un gallo en los tiempos muertos. "¡No hemos cogido un maldito rebote!", les gritaba al borde del descanso.
España vencía por tres puntos (35-38), pero Mingo quería más. Le dolía la estadística bajo tableros, en la que las brasileñas (Alessandra a la cabeza) dominaban por ¡25-8!. Sí, 25-8, han leído bien. Nuestra Selección se mantenía gracias al excelente hacer de Laia Palau, brillante en el tiro y en asistir a sus compañeras, y de Elisa Aguilar, letal en los triples.
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Reacción.
Ese acierto exterior paliaba la mala noche de Valdemoro -media mala noche, ya que tras el descanso despertó- y permitía el tú a tú ante las anfitrionas, que imponían sus kilos dentro y el tirito de la veterana Iziane. España supo digerir el momento más delicado cuando las americanas dominaban (54-49) y encaró el último cuarto con todo por decidir (57-55). Y ahí funcionó todo bien: el dúo de bases, el olfato bajo tableros de Montesdeoca y Montañana, la fuerza de Valdemoro... Todo menos la precipitación, que a punto estuvo de costarnos cara pese a disfrutar de un 60-66 con minuto y medio por jugar. Pero se luchó hasta el final. Y se ganó. Y España sigue teniendo buena pinta.



