La Selección se llevó el Príncipe de Asturias
No hubo sorpresa en las votaciones y, como se esperaba, el equipo nacional de baloncesto recibió ayer la gran noticia de la concesión del premio Príncipe de Asturias de los Deportes, un broche de oro a los días más inolvidables de la historia del deporte de la canasta en España.

Faltaba una hora para que el marqués de Samaranch, presidente y voz del jurado del premio Príncipe de Asturias de los Deportes, hiciera oficial el fallo. Luciano García, veterano informador de Radio Asturias, adelantaba a toda España en la sintonía de la Cadena SER que los chicos de oro de Pepu Hernández sucedían a Fernando Alonso en la obtención del galardón. Y además, lo habían hecho con la misma contundencia con que ganaron la final del Mundial a Grecia, por 18 votos sobre 20. Hubo uno nulo y otro para Andre Agassi, quizás de una Arantxa Sánchez Vicario que posteriormente declaraba su apoyo total a la Selección.
El seleccionador nacional, de vacaciones en Ribadesella, tierra con gran significado para la princesa Doña Letizia, pedía minutos después tiempo al equipo de Carlos Francino y retrasaba la entrevista en el Hoy por Hoy de la SER para después del anuncio oficial del fallo, a las 12:00. Pepu Hernández, siempre en su sitio, no quería adelantar acontecimientos y no valoró la concesión del galardón hasta que Juan Antonio Samaranch lo hubo comunicado en directo para 120 países.
A medio camino entre el Hotel Reconquista, lugar de reunión del jurado, y el Teatro Campoamor, donde a finales de octubre la Selección recibirá el premio de manos de SAR Don Felipe de Borbón, otro de los artífices del éxito esperaba noticias disfrutando de su familia tras varias semanas de ausencia. Genaro Díaz, ayudante ovetense del seleccionador, paseaba por el parque San Francisco, el pulmón de Oviedo, con Patricia, su esposa, Lucía, su niña de tres años, y Miguel, el pequeño de la casa, de sólo siete meses. Allí recibía la confirmación y atendía pasado el mediodía a los medios que le requirieron.
Cantado.
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La Fundación Príncipe de Asturias había filtrado extraoficialmente un número de candidaturas favoritas exageradamente alto, hasta ocho, en la víspera del fallo. No es habitual pero se pretendía avivar la incertidumbre y mantener la emoción de un galardón cantado desde que los jugadores de la Selección empezaron a anotar triple tras triple en el corazón de los españoles. Jaime Lissavetzky, secretario de Estado para el Deporte y miembro del jurado, les calificaba después como "grandes merecedores" del premio y se declaraba "doblemente satisfecho" tras haber estado en Japón y en Oviedo.
El innegable mérito del título mundial, la página más brillante del baloncesto patrio, encabezaba una sentencia en la que los miembros del jurado no olvidaron los valores que hacen grande al equipo nacional, ejemplo de superación de las dificultades, de equipo, de sencillez y de compromiso con los valores del deporte. Y es que entienden que han transmitido a todo el mundo, y sobre todo a los jóvenes, una renovada ilusión por el fomento y cultivo de la práctica deportiva.



