El orsay

¡El truco!
Tras arduas pesquisas, sabemos la verdad: Pepu y cía. tienen doble nacionalidad: son españoles y marcianos. Acostumbrados a lo que estamos, otra cosa no se explicaba.
Esta noche
Madrid vivirá hoy un momento enorme con el pueblo aclamando a un catalán: ¡Pau Gasol! Sólo Serrat y Carod han vivido sensaciones así en esa plaza. ¡Sí, sí, sí, los cracks ya están aquí!
Ivanovic y olé
El otro Gasol también será aclamado: puede quitarse la M de la camiseta. Con lo de ayer en Saitama se ha ganado ser Gasol, sin más, como el tete. ¡Qué familia! Y un recuerdo para Ivanovic, entrenador culé, que ha mandado al chico a Girona: ¡somos del Akasvayú, Raskayú! Con técnicos así, se explica que Serbia haya reclutado al mítico Clemente, que ya está en la historia grande de aquel país: con él en el banquillo de la selección de fútbol ganaron por fin a Azerbayán. ¡Toma y toma!
La pregunta
Si estos tíos del baloncesto tienen madres similares a sus colegas del fútbol, comen parecido y hacen casi todo lo demás igual, ¿por qué son tan diferentes? ¿Tendrá que ver que en Japón no vimos un pelo amarillo, unas crestas, unos collares de folklórica, unas gafas que cubren toda la cara, un Ginés Carvajal, no les preocupan más primas que las de la familia y hablan con todo el mundo?
Nosotros
Y sí, también nosotros, la prensa, tenemos parte de culpa: a Los Otros los atontamos. O sea, que en cuanto acabe la fiesta, prohibido hablar con Los Buenos hasta la víspera del Europeo y, si me apuran, hasta Pekín-08.
¡Ay, Pepito!
¿Y ese peazo de Pepe Sáez no podría presidir a un tiempo la Federación de Baloncesto y la de Fútbol? En Irlanda pondría este equipo: Chichi Creus, portero. Calderón y Cabezas para subirla. Por el centro, Felipe y Marc, y a ver quién remata un córner. Volante tapón, Berni. En las bandas, Navarro y Mumbrú. Y a enchufarlas, Rudy, Jiménez y Garbajosa. ¿Pau? ¡No querrán que juegue con un dedo roto! Él queda para la final.
¡Sí, éramos nosotros!
Porque otra final habrá y la jugará y la ganaremos, ahora que descubrimos que los Mundiales no tienen nada contra nosotros. ¡Éramos nosotros quienes teníamos algo contra ellos!
La frase
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Don Raimundo Saporta lo agradecería



