El 'Hombre despechado' que unió a los jugadores
Quién le podía decir al humorista y cantautor Riki López que su canción Hombre despechado se iba a convertir en el himno de celebración de la Selección de basket tras ganar el Mundial. Ésa fue la primera imagen que se pudo ver de la plantilla en el vestuario: todos en corro, entrelazados, entonando la letra de este pequeño drama quirúrgico que narra, con unas rimas cargadas de ironía y humor, la historia de un hombre abandonado por su novia que, tras pagarle una operación de aumento de pechos, decide irse con su monitor de gimnasio. "En aras de verla feliz, en San Valentín me lucí y le regalé la operación de medio kilo en cada teta, total, casi un millón de las antiguas pesetas", entonaban los jugadores: "cornudo y apaleado me vi sin ella, y sin saber dónde poner los brazos, con cara de portero goleado, ¡aún me faltaban por pagar veintidós plazos!". Una sensación que estaba muy lejos de ese vestuario.



