Argentina, capital Vitoria
Seis de los jugadores de la albiceleste han militado en el Tau


A finales de los años 80, el entonces Taugrés presentó a dos chavales argentinos que llegaban a Vitoria totalmente despistados: Marcelo Nicola y Walter Guiñazu. El primero triunfó, pero el segundo regresó a su tierra y completó en Suramérica una carrera discreta. Fueron los pioneros del desembarco argentino en el Baskonia y en Europa. El artífice de ese monumental acierto es el secretario técnico Alfredo Salazar, alias Lampa. Consciente de las limitaciones económicas para competir con transatlánticos como Panathinaikos, Maccabi o CSKA, sondeó mercados inéditos y acudió a todos los Panamericanos absolutos y de categorías inferiores.
Nicola, muchos años después, sigue veraneando en Vitoria (aquí vive su hijo, fruto de su matrimonio con una alavesa). Tras los dos mentados llegaron Espil, Palladino, Oberto, Nocioni, Wolkowyski, Gabi Fernández, Scola y Prigioni. A Oberto, Salazar le convenció para no dejar el baloncesto tras su frustrado paso por Olympiakos. Nocioni, el charlatán (en un viaje desde Tel Aviv la azafata tuvo que pedirnos que dejáramos de hablar porque molestábamos al resto de pasajeros), saltó desde aquí a la NBA (Bulls). Y el resto compartió asados con compatriotas futboleros del Alavés como Bonano y Astudillo.
Noticias relacionadas
Con Boca.
En su día, Salazar intentó fichar a Delfino, Ginóbili, Herrmann o Pepe Sánchez. Y casi siempre el carácter y la calidad de los argentinos dieron sus frutos en el Buesa Arena. Hoy día, al margen de Prigioni y Scola, hay tres chicos en la cantera llamados Mainoldi, Guaita y Nocedal. Por si fuera poco, existe un convenio con Boca Juniors que concede prioridad para fichar en el club bonaerense. En definitiva, Baskonia made in Argentina.



