EE UU ganó sin brillo
Alemania aguantó medio partido a un gris equipo norteamericano


La selección de la NBA llegó a semifinales en su día más opaco. EE UU careció de ritmo ante Alemania, que se estableció en el campo de la única forma en que podía causar problemas a los estadounidenses: una zona 2-1-2 lo más activa posible... con Nowitzki en el centro. La idea no era mala, pero el posicionamiento de Nowitzki en el eje de la zona acabó resultando funesto para Alemania: en el minuto 15, el esforzado Dirk ya había acumulado tres faltas, y se tuvo que sentar cuando el asunto estaba en 33-33.
Al descanso, las cosas no iban mucho mejor para EE UU, que ganaba por un escuálido 40-39, con la inquietud que provocaba la retirada de Wade al banquillo con un golpe en el ojo. La zona germana exponía los defectos estadounidenses: escasa organización posicional en ataque, y problemas con la ejecución de tiros claros.
Defensa por piernas y con no demasiados conceptos. Estados Unidos acabaría por engordar un porcentaje de triples llamativo y algo nefasto: 10/40.
Tras el descanso, por la pura fuerza de las cosas, como en una demolición controlada, Alemania fue doblando la rodilla. Del 51-45 se saltó al 67-52, un primer arreón envuelto en barras y estrellas, gracias a apariciones estelares de LeBron James más tiritos de Joe Johnson y Melo Anthony.
Diferencia: James irrumpía en la zona como un martillo pilón, y Johnson y Anthony se estacionaban cómodamente a seis o siete metros del aro para aprovechar las posiciones claritas que abrían las penetraciones de LeBron o de Wade, ya de vuelta. Nowitzki penaba, agobiado por las faltas y por su propio esfuerzo defensivo en el eje de la zona (nueve rebotes).
Haciendo la goma con una distancia de escapada entre 10 y 15 puntos, EE UU cerró el tercer cuarto con 15 puntos de separación, 67-52 que ya dejaba pocas dudas sobre el desenlace. Nowitzki intentó arrancar, pero ya no tenía fuerzas ni ritmo ofensivo. Acabaría con 15 puntos. Howard y Bosh abrieron un show como de trapecistas sobre el aro alemán, con sus defensores exhaustos. Al final, 85-65, 24 balones perdidos por Alemania y el citado 10/40 en triples para EE UU. Ganaron por veinte, pero con su cara más gris.
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