Mundobasket 2006 | Análisis

EEUU: CB-4

Va de siglas la cosa. Los USA ya están en las semifinales. No sudaron con Alemania, pero se les atascó la zona. Sí, otra vez. El tan temido Nowitzki no fue tanto factor como el único y nefasto plan de ataque de las barras y estrellas. De las pocas buenas noticias, la confirmación de Chris Bosh como baza interior. El centro del equipo de Calderón, otra vez sin hacer ruido, pide paso.

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‘CB 4’ es el nombre de una película, medio parodia de rap con todos los ingredientes: calle, cárcel, discos, fama, venganzas... ‘Celda Bloque 4’ se tradujo al castellano. En los States, su estreno fue un bombazo para la población afroamericana y más en un momento en el que el genero Hip-Hop se explotaba con historias trágicas.

A Chris Bosh, al que no podemos buscar historia lacrimógena, las siglas le cuadran. Tiene la C, tiene la B y además, juega con el número 4. Le viene de lujo para hacer un guiño a una cultura básica en el desarrollo de las nuevas generaciones de chicos negros.

No es tampoco de una ciudad especialmente conflictiva. Nació cerca de Dallas, con padre y madre, lo cual es ya un privilegio en un estrato social inundado de familias monoparentales. Su vida siempre ha llevado silenciador, desde el instituto a la NBA y ahora también, en el Mundial de Japón.

Es el cuarto del Draft de LeBron, Milicic y Melo; y siempre ha sido comparado por Dwyane Wade. No por formas, sino por hechos ¿fue un error cogerle por encima de ‘Flash’?

En Toronto, lo llegaron a creer. Por qué elegir a un tipo tan flaco, con tan sólo un año en una universidad de bases –Georgia Tech-, por encima de uno llamado a dominar como Wade. Suele ser normal pensar rápido y mal.

Llegó con Vince Carter ejecutando el basket en Canadá, dejando a la NBA a punto de patinar en el hielo del norte. ‘Vinsanity’ se quería ir y se fue, y tras la espantada de los Grizz a Vancouver, la hoja de arce tiritaba.

Bosh, veía, oía y entrenaba. No ha salvado a nadie; aún no ha logrado nada más que ser All-Star –ojo, que no es poco-, pero tiene pinta de clavo ardiendo. A sus 22 años, ha ganado peso físico y psíquico en la punta no estadounidense del lago Michigan.

La sombra de los famosos

Callado, y sin el 'bling bling' –traducido como brillo, se utiliza para denominar a toda la parafernalia de lujo de los rappers- de LeBron o Melo, se ha hecho el líder de un equipo tétrico. Los Raps han intentado sobrevivir como han podido en la eterna derrota.

De hecho, los buenos ratos sólo han llegado con los planes de futuro. Bosh cada año ha ido haciendo cosas nuevas en ataque, sin perder ética de trabajo. Esto se ha notado hasta que este mismo verano, antes de viajar a Japón, renovaba por el máximo a recibir en tres años y otro opcional, 65 kilos.

De repente, su parecido a Kevin Garnett ha desaparecido para convertirse en un jugador de los que arrastran e imantan agentes libres. Sin duda, la ilusión generada por los Raps de Calderón y Garbajosa esta temporada se escuda en la etiqueta All-Star con la que vive CB4 desde febrero.

Un ascenso silencioso que viene a condensarse en 10 días de competición en la madre patria del tren bala. Bosh era el tercer o cuarto pívot de un equipo sin ellos. Es lo de menos. Se trata de estar ahí y de aportar. Tanto que el día de Senegal le dejaron jugar. Mucho en poco -20 y 10-.

Ante Australia más de lo mismo. 18 minutos, 12 puntos y 9 rebotes sin fallo en el tiro y ya, de buenas a primeras, por delante del tipo que nos fascinó a todos de inicio Dwight Howard.

Hoy, contra los alemanes de Nowitzki, la historia ya ha sido la misma, pero con matices importantes. 14 minutos, 10 tantos, 7 rechaces y el peto puesto como encargado de enredarle la cosa a la estrella alemana. Trabajo hecho, con un solo fallo en el tiro en dos partidos.

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Camino de los minutos de Brand, aporta más que un Howard grande, pero sin picardía. Bosh tira, rebotea y va a la guerra en defensa. Es el segundo en la rotación y subiendo.

¿Conclusión? CB4 lo ha vuelto a hacer, sin el brillo, el lustre y la prensa de sus coetáneos sigue creciendo. No habla alto. Trabaja y reza.

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