Mundobasket, cuartos | España 89 - Lituania 67

Gasol y sus imparables

El Dream Team, La máquina de River, La Quinta del Buitre, La delantera de los 'Stukas', Los Cinco Magníficos, 'Hay que roelo'... Motes del deporte a equipos que hicieron historia en momentos concretos. A esta querida España del Mundial de Japón le va bien el calificativo de Los Imparables.

<b>MADERA DE LÍDER.</B> Gasol campó a sus anchas en Saitama contra Lituania.
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A fuerza de triples comenzó el pim, pam, pum en Saitama. Navarro, Carlos Jiménez y Leiza. A este ritmo, a cien puntos. Pero el logro español fue dejar bastante tiempo a los lituanos varados en tres unidades (11-3). Una antideportiva a Garbajosa, con tiempo muerto de Lituania, certificaba que los de Pepu Hernández estaban enchufados hacia las medallas. Y a volar (17-7 en 5:30 de partido).

España mantuvo las distancias, sostenido por Gasol y el bloque, la clave. Era un duelo como enloquecido, de mucho ritmo y un rodillo de blanco en la pintura, España. Asunto, pues, más o menos decidido en el primer cuarto (28-11). Y habían jugado, aunque sólo fueran segundos, todos menos Cabezas y Berni.

El mate de Rudy para abrir el segundo cuarto fue el entierro lituano, con nuevo tiempo muerto en 1:20 (32-11). Paliza, y de las buenas. En cuartos, donde ya huelen las medallas. Semejante diferencia era como un 'airbag'. Garantizaba la seguridad. Arreones lituanos para recortar (32-21), aunque siempre con un margen suficiente para permitirse el lujo de parar el encuentro con un tiempo y serenar al personal. Eso hizo Pepu. Antes, susto de Rudy, quien se quedó unos segundos (algo eterno para el que lo padece) sin respiración. El intercambio de canastas beneficiaba a España (39-25) pues pasaba el tiempo y existía un muro infranqueable. Una antideportiva a Macijauskas en ataque serenó a los lituanos: era misión imposible. 47-30 al descanso.

Dominio reboteador

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En la reanudación, la canasta de Navarro tras un minuto de posesión acentuó el favoritismo español. Asunto liquidado con otro triple del azulgrana y un dominio reboteador aplastante bajo los dos aros. 54-30 y tiempo lituano. ¿Para qué? Para frenar la cuestión, para rogar porque no siguiera el acoso. Pero no había manera (61-34). Una bacanal sin freno, hasta con el regreso de Rudy a la pista para certificar que su accidente físico fue sólo un susto. 65-42 al final del tercer cuarto. Mejor, difícil.

El último acto sobró, como casi todos los de España en este Mundial dada su altivez previa. Repaso idéntico y marcador bonito y capicúa (74-47) a 5:30 del final para un concluyente 89-67. Felicitaciones a todos. Son un equipo engrasado y ambicioso. Y vuelve a las semifinales. Como en el 82.

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