Lituania nos ganó el oro en el Europeo 2003
Jasikevicius es la gran ausencia en nuestro rival


Fue acabar el partido contra Serbia y Montenegro y empezar a pensar ya en lituano. Y a repartir elogios a la selección que dirige Antanas Sireika, del mismo modo que los lituanos, en la otra punta del pabellón, hablaban maravillas de España. La palabra "físico" era el denominador común en el vestuario español. Es ahí donde radica la fuerza de esta Lituania huérfana de Sarunas Jasikevicius, su gran estrella, otro de esos NBA que en verano cuelgan el cartel de "cerrado por vacaciones".
Sin el ex barcelonista al frente, Sireika ha tenido que repartir galones. Y más aún cuando se confirmaron las ausencias de hombres como Ramunas Siskauskas, Salins Stombergas o Eurelijus Zukauskas. Redecoró el equipo, mentalizó a Macijauskas de su nuevo rol y dio a cada jugador su ración de responsabilidad: fuera, a Giedrius Gustas, Mindaugas Zukauskas o Linas Kleiza; dentro, a los gemelos Lavrinovic (Darjus y Ksystof), Songaila y Javtokas.
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Mal recuerdo.
Y así, pieza a pieza, ha vuelto a obrar el milagro de presentar en un gran torneo a una selección competitiva que ayer dejó fuera del Mundial a Italia. Ése es el presente de una selección de la que no guardamos un buen recuerdo, ya que en nuestro último enfrentamiento nos cerró las puertas de la gloria en la final del Eurobasket de Suecia. Ellos fueron oro y nosotros, plata. Ahora nos toca a nosotros quedarnos con el metal que más brilla.



