El banquillo español trabaja y Reyes regresa
España cerró la primera fase del Mundial en Hiroshima contra Japón, el anfitrión del torneo, en una jornada de muchos minutos para los hombres del banquillo

Felipe Reyes volvió al equipo después de nueve días de baja ya recuperado de sus problemas físicos y listo para el cruce de octavos contra Serbia y Montenegro del próximo sábado.
La vuelta del pívot madridista es la mejor noticia que podía recibir la selección española, invicta en los cinco primeros partidos que ha jugado en el Hiroshima Green Arena contra Nueva Zelanda, Panamá, Alemania y el equipo nipón.
Reyes cayó lesionado en el Torneo de Singapur ante Argentina el pasado 13 de agosto. Allí se lastimó una costilla a la altura media de la espalda y empezó a sufrir dolores en el cuello. Tres días después, ya en Japón, dejaba de entrenarse. Por fin está de vuelta.
El internacional español atravesaba un momento dulce de juego y su vuelta amplía el arsenal de la selección, bastante poderoso de por si. El equipo construido por José Vicente Hernández ha conseguido que la ausencia de Reyes haya pasado desapercibida.
Es una constante de este equipo. Dispone de recursos para suplir cualquier ausencia, hasta la de Pau Gasol, a quien perdió contra Argentina en el Torneo de Madrid. Ahora la selección está al completo, pero frente a Japón también pensó en el inminente cruce de octavos de final del próximo sábado en Saitama. O sea, en el primer envite hacia las medallas.
Y como puede manejarse esté quien esté sobre la pista, ''Pepu'' Hernández racionó los minutos del quinteto inicial que pone en cancha desde que conduce la selección (José Manuel Calderón, Juan Carlos Navarro, Carlos Jiménez, Jorge Garbajosa y Pau Gasol). Pasó el testigo al banco, un concepto que en este grupo tiene un sentido relativo.
El cinco inicial de la selección responde a cuestiones obvias, pero también a un principio básico de organización colectiva. Todos los grandes conjuntos disponen de un quinteto para empezar que, en muchas ocasiones, al cabo de los años son de esos que se recuerdan de carrerilla.
La cuestión radica en que las rotaciones que lleva a cabo el seleccionador distribuye muy bien y de forma muy equilibrada los minutos entre todos los jugadores. Y decir ''todos'' es lo correcto, porque en esta España no encajan bien conceptos tan arraigados en según que plantillas como los del undécimo y el duodécimo hombre, que usualmente esconden al júnior que lleva las toallas y no a jugadores verdaderamente integrados en la dinámica general.
La actual selección española mide al detalle las rotaciones. Hay minutos para los doce internacionales en cada partido. Ante Japón sólo cambió que al bloque de arranque le correspondió descansar un poco más. Los octavos de final están ahí al lado y el desplazamiento entre Hiroshima y Saitama va a costarles un madrugón importante.
El segundo cuarto correspondió en su mayoría a los jugadores del banquillo. El balance de los diez primeros minutos ya reflejaba trece puntos de ventaja para España (14-27), la vuelta de Reyes, que apareció a poco más de un minuto para el final. Todo iba según lo previsto.
Noticias relacionadas
'Pepu' Hernández tampoco olvida que el ritmo de juego hay que cuidarlo en acción. Por eso, los titulares apuraron juntos los siete primeros minutos del tercer corte. Abrieron una brecha de 39 puntos (27-66 m.27) sin permitir que Japón perforase ni una sola vez el aro. Daiji Yamada lo logró por primera vez a falta de 3:29 minutos desde la línea de tiros libres.
El turno de la rotación empezó a racionar de nuevo el tiempo de juego, España a pensar en el cruce de octavos contra Serbia y Montenegro (26-08-06), Japón en despedirse de una afición que le ha prestado apoyo incondicional durante los cinco partidos disputados en la ciudad que ha vivido la única bomba atómica dirigida sobre una población habitada y, el baloncesto español, en seguir viendo a esta selección así de bien en la fase final del Mundial 2006.



