El Japón de los gemelos Kosuke y Joji se la juega
Japón se aferra a sus 'Torres Gemelas' para seguir vivos


La selección japonesa de Zeljko Pavlicevic perdió ayer un partido trágico contra Nueva Zelanda: 57-60, con triple decisivo del alero NBA oceánico Kirk Penney, a 31 segundos del final. En el descanso Japón mandaba nada menos que por 38-20. Último cuarto, catástrofe para Japón: 24-9 para Nueva Zelanda. La derrota condena a los del Sol Naciente a ganar inexorablemente a España en la última jornada del Grupo B, hoy, si quieren seguir adelante en el Mundial. Y ganar a esta España, que según Pavlicevic, tiene "la mejor selección en su historia", no se ve muy al alcance de los hijos del Sol Naciente, pese a sus Torres Gemelas: Kosuki y Joji Takeuchi. Dos hermanos gemelos, ambos coincidentes (lógicamente) en 205 centímetros de altura, gobiernan el control de pista de la selección de Japón, que maneja Pavlicevic. Etimológicamente, los gemelos Takeuchi sí que son dos Twin Towers o Torres Gemelas. Las rachas del escolta Ryota Sakurai y de Kei Igarashi, el rapidísimo base de 1,80, también tienen mucho que ver con los ritmos de funcionamiento de la selección del Sol Naciente.
Kosuke y Joji Takeuchi (números 10 y 15 de Japón, respectivamente) nacieron en Osaka, de unos padres con estatura rigurosamente normal: 1,80 y 1,65, papá y mamá Takeuchi. En pleno proceso de crecimiento, los gemelos coincidieron en la Rakunan High School, instituto al que guiaron al título nacional de Japón. Después se separaron: Kosuke, a la Universidad de Keio, con la que ha ganado el título universitario japonés. Y Joji, a la Universidad de Tokai.
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Universitarios.
Ambos gemelos terminan este año su ciclo universitario. Kosuke, más fuerte y combativo, promediaba hasta ayer en el Mundial 7,7 puntos y 4,1 rebotes. Joji, que según Pavlicevic tiene "más talento", navega con cifras casi calcadas a su hermano: 7,0 y 4,2, siempre en puntos y rebotes. "Creía no tener posibilidades de estar con la selección. Sé que me han llamado sólo porque soy alto", analiza Kosuke. "¿Qué iba a hacer yo?", se pregunta Pavlicevic. "Entre la Liga profesional japonesa, la JBL, y entre las universidades, sólo tenemos ocho jugadores realmente altos. Cinco de ellos están aquí, y si están es porque, como Kosuke Takeuchi, siempre dan el 100%, lo mejor que tienen. No tenemos más. Los atletas más explosivos de Japón prefieren jugar al béisbol. O al fútbol". "Pavlicevic ha demostrado que sabe enseñar, pero ahora debe demostrar que sabe ganar", susurran ciertas lenguas viperinas: en japonés, por supuesto.



