El cedro nunca morirá
El Líbano ha vivido treinta y tres días de pesadilla este verano, cuando Israel decidió el 12 de julio hacer la guerra contra Hezbolah para recuperar a sus soldados. Una guerra que los libaneses vamos a pagar muy cara, que se ha cobrado 1.300 muertos, más de 4.000 heridos, 150 puentes destruidos, puertos y aeropuertos bombardeados... Mi país demostró entonces su fuerza y su personalidad al recibir a sus hermanos refugiados, que no tenían ni comida, ni luz, ni agua... Nuestra gran voluntad ha llegado ahora hasta Japón, hasta este Mundial de baloncesto, y nuestra selección se ha sobrepuesto a una dificilísima, por no decir imposible, preparación para lograr su primera victoria mundialista. Fue el sábado pasado ante Venezuela y hoy afrontará la cuarta jornada contra Francia con opciones de clasificarse para la segunda ronda, lo que sería histórico en un país al que le apasiona este deporte y que tiene multitud de seguidores.
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El Líbano seguirá para siempre, como dijo nuestro capitán Fadi El Khatib después de la victoria ante Venezuela (72-82): "Este triunfo es para todos los libaneses, para todas las víctimas de la guerra y para todos los niños que aman el deporte, y es para demostrar al mundo entero que el Líbano seguirá para siempre". Sus palabras nos hicieron llorar a todos los que estábamos aquí, pero es que llevaba razón, el cedro (el árbol que aparece en la bandera) nunca morirá.
Bassel Tabbal es periodista libanés de Al Jazzera.



