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El Yamato, el único que gana al béisbol

Fue el buque insignia de la Marina Imperial y derribado por EE UU. Su fama es sólo comparable al béisbol.

Alejandro Delmás
Actualizado a

El gran acorazado Yamato y su gemelo Musashi eran el mayor orgullo de la Marina Imperial japonesa en la II Guerra Mundial. A plena carga, cada uno desplazaba 72.800 toneladas. Uno y otro tuvieron el honor de ser designados como buque insignia de la Marina Imperial, mandada por el Almirante Yamamoto. El Yamato fue hundido por 400 aviones de Estados Unidos el 7 de abril de 1945, tras zarpar de Tokuyama para una misión suicida: Operacion Ten-Go, el asalto frontal a la Flota estadounidense que desembarcaba a los marines en Okinawa. Sólo sobrevivieron 269 de sus 2.745 tripulantes.

Podría pensarse que Japón había olvidado al Yamato, que reposa, partido en dos, a 1.000 pies de profundidad, en aguas a 200 kilometros de Okinawa. Pero no...

En este país del Sol Naciente, que con tanto recelo mira cualquier aventura de expansión imperialista, por lo caras que le salieron las suyas entre 1935-45, el Yamato es aún el buque insignia de muchísimos sueños. Quizá sólo el Yamato iguale en expectación y veneración a los partidos de béisbol y las grandes figuras japonesas que emigraron a EE UU: Ichiro Suzuki (Seattle), Hideko Godzilla Matsui (N. Y. Yankees)...

Se estrenan con éxito películas sobre el gran navío de guerra. La imagen del Yamato figura en las matrículas de algunas líneas de autobuses públicos en Hiroshima. Hay juegos de ordenador que, en un ensueño, reflotan al acorazado hundido y lo ponen a volar como si fuera una fantástica nave espacial: en 1985, cuando se localizó el pecio del acorazado se comprobó que el barco había sido equipado secretamente con la llamada proa bulbosa, la hidrodinámica más futurista de los buques más modernos.

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Los chicos compran cromos y maquetas para modelar con la historia y caracteristícas del buque insignia del Emperador. En los cines de Hiroshima, las salas se abarrotan para ver la nueva película (Yamato), con un cartel del que quieren emerger esas torretas equipadas con cañones de 460 mm. Star Trek, Next Generation también llamó con el nombre del acorazado a una de sus naves futuristas.

Pero, lo quiera Japón o no, el sueño del Yamato, el orgullo de la Marina Imperial, descansa, partido en dos, bajo 1.000 pies de agua, a medio camino de Okinawa.

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