Estados Unidos galopa sobre las murallas chinas
Yao Ming se borró del partido al buscar su quinta falta


Si hubiera querido, China habría podido usar al mismo tiempo a un trío de jugadores con una media que ronda casi el 2.20: Yao Ming (2.26), Wang Zhi Zhi, (2.16) y Yi JianLian (2.15). No llegaron a coincidir los tres en acción, pero tal vez hubiera sido peor para las torres chinas, sometidas a unos arreones frenéticos: había momentos en que los americanos robaban el balón al ataque chino... y Yao Ming se quedaba en la canasta de EE UU, a esperar el siguiente ataque.
La actividad atlética de la defensa estadounidense resulta ejemplar, sobre todo en las primeras líneas de pase: Dwayne Wade, Kirk Hinrich, Joe Johnson y el mismo LeBron James aparecen como látigos desde los lugares más insospechados.
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Apenas se deja un tiro rival sin contestar, y la presión que sufre el ataque contrario le aboca a situaciones de colapso. China perdió 12 posesiones en el primer tiempo. Y sólo hizo 11 canastas. Yao Ming llevaba 10 de los 12 primeros puntos de China (con una sola canasta y el resto en tiros libres), pero EE UU salía a galope tendido: 28-12, 32-17, 54-28... y 63-38 en el descanso, tras robo y vuelo de Wade, que acabaría con 36 puntos. Las tribulaciones de las murallas chinas ante los invasores de la NBA. Atención a Dwight Howard (16 puntos), el joven gigante ágil que va para jugador sensacional. Lo tiene todo.
Un poco de relax en EE UU permitió a China un sorprendente 0-10, de salida de vestuarios. Y hasta ahí. 10-3 (con siete puntos de LeBron), y 73-51. Al final, la paliza y el mayor enfado de Yao Ming, que atravesó el campo en dribling, para anotar canasta con falta en ataque. Le cobraron la falta, pero la canasta no valió. A la que pudo, e irritadísimo, Yao se buscó la quinta falta y se fue haciendo pucheros, con 21 puntitos en el saco. Ming ha prometido en el China Daily que pasarán a la segunda ronda de este Mundial. Será mejor que vaya pensando en cómo cumplir su promesa. De lo contrario, sus paseos por Shanghai pueden ser más bien pesaditos.



