Mundobasket 2006 | Análisis

Músicas para bailar

Ganamos otra más; metimos 100 puntos; se lució Pau; anotaron todos de los once en cancha y ¿nos da un poco igual Alemania? Al margen de que Panamá saliese a jugar sin ganas, lo peor de lo peor viene a ser que Navarro sufre de su punto débil… el tobillo.

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Especie de artículo interactivo… ¿Qué prefieren rap o clásicos? ¿Música de calle o de estantería de salón? Es igual. Panamá nos sonó a música tranquilita, de la de relajarse, de la que amansa a las fieras.

No sólo porque Garcés y Douglas –las dos caras más famosas de la banda- compartan nombre con el padre de ‘Pedro Navaja’, Ruben Blades; O porque el angelito Cárdenas, un tipo orondo y listo como pocos, sea clavadito al ‘rapper’ Fat Joe.

La selección no se volvió loca. No tiene fuego en los ojos, no van al cuello. Juegan a su ritmo. Los no habituales a la bola que se bota, ya en la primera mitad pedían sangre. Pero hay que tener más paciencia, hombre.

Panamá nos aguantó el físico diez minutos con 15 puntos abajo, después, su canal se convirtió en un océano y les metimos de 40. Jugando a lo mismo, a lo nuestro, sin prisas.

Lo peor es que con el paso de los minutos y la disolución del partido, se nos aparecía en la vigilia el fantasma de Dirk Nowitzki. A nosotros y a Pepu. Tanto que empezamos a probar cosas.

La primera pasa por dar mucha confianza a los bases. El que menos jugó fue el jefe José Calderón. Se trata de tener a los otros dos alerta. Sergio Rodríguez fue el primer recambio y Carlos Cabezas, el segundo. Es posible que el orden mute ante los alemanes.

La segunda fue una defensa de presión que implica hacer la vida imposible al base rival. Si lo hace Calde rozando la cancha con las uñas, podría temblar hasta Jason Kidd. El efecto más inmediato fue el aumento de la diferencia de 20 a 30.

Para que pasase de 30 a 40 fue necesaria la mala cara de Navarro. Juan Carlos es un superman de puntos con tobillos de plomo. Lo ha pasado muy mal años atrás por problemas en estas dichosas articulaciones.

Al final de la primera mitad, robó una bola en esa faceta tan desconocida como explotada en las últimas semanas, quiso hundirla, la dejó a dos manos y se hizo polvo en el aterrizaje.

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Mala cara, malos augurios… genial operación triunfo. Si por lo que fuera, Navarro no está mañana, Rudy se fue a los 20 puntos y Berni se comió a su defendido y el aro rival con 17 de regalo.

Para terminar, pues nada, hablar de Pau y su primer partido NBA. La última vez que Gasol se puso la roja era el jugador genial de puntos y rebotes. Ahora tiene sus números de antes, hace felices a los demás –cuatro asistencias- e infelices al resto. Todos los partidos estrella una bola al parque y te preguntas… ¿Merece más la pena hacer dobles a que te pongan la cara roja?

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