Mundobasket 2006 | Análisis

Kiwis de entretiempo

Dos cuartos y primera victoria. Sin tirar cohetes, les quitamos la piel a los neozelandeses y nos los comimos cuando nos pusimos a la altura de sus golpes. Relajados al final, minutos para todos e ilusión intacta. Rojo es el color.

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Empezamos por lo sencillo, tirando de clásico. Si los kiwis son de Nueva Zelanda, por extensión a su equipo nacional le bautizamos con el nombre de la curiosa fruta. Topicazo que nos sirve para decir que se cumplieron todos los que creíamos en la entrada del Mundial.

Hubo danza tribal; España ganó y sudó. Nos costó más de la cuenta porque los neozelandeses son como una roca, inquebrantables de ánimo 20 puntos abajo o uno arriba.

También porque reparten lo que no está en los escritos y más en una jornada inicial en la que los árbitros han dejado que los menos buenos intenten mitigar diferencias a golpes.

La primera mitad nos dejó fríos. Íbamos por delante en el marcador, pero el ritmo no era nuestro, ni de ellos. Nos poníamos nerviosos y pensando que nos oía, nos quejábamos a Pepu… "¿Dónde está Pau? Ha venido a jugar cinco minutos… Y Navarro ¿qué? La segunda opción mirando desde el banco".

De repente, los sueños de autosuficiencia sin la parejita, se esfumaban. Les queríamos en cancha, les añorábamos. Por si fuera poco, una buena colección de tiros libres no entraba y los kiwis, sin cambiar de cara y ritmo.

Impacientes, vimos como la barba de nuestro técnico estaba bien tranquilita. Tanto que para mantener a todos alerta, en los primeros 20 minutos todos los nuestros ya habían jugado.

Todos alerta

El dato bueno, el de todo bajo control, fue el último minuto para Sergio. Pepu le quiere activo. Con los 60 segundos –que luego serían 10 minutos- ganaba un jugador para todo el torneo. Lo mismo que con Marc Gasol. El hermanísimo jugó y bien. El 11 y el 12 de la roja, ya están preparados mentalmente para cualquier momento.

En el tiempo de descanso, es fácil de imaginar que el cuerpo técnico olvido la pizarra. Había que cambiar el discurso. Enchufar, enchufábamos, pero ellos también.

Con el trasero más cerca del parqué de Hiroshima, Nueva Zelanda se atascó. El negro de su camiseta les nubló la vista y el marcador se disparó a más 20 para los nuestros.

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Parecía excesivo, pero de buenas a primeras nos quedábamos un pelín más tranquilos. Respirábamos y dábamos palmas con las orejas. Sergio volvía a cancha, se asociaba con Rudy y Mumbru y cambiamos el aperitivo de paella por unos digestivos kiwis.

¿Cosas que se quedan de camino? Pues nada… Pau enchufado y mucho; Navarro, de tapado, puede hacer 20; Garbajosa, hecho todo un fino estilista de tres puntos y Calderón, a los suyo, mejor si los demás brillan… Panamá, Panamá, Panamá…

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